Según vengo leyendo desde hace un tiempo, el 15 de este mes de Octubre es el día de acción del blog, con algo que tiene que ver con el medioambiente o no sé qué. Desde esta tribuna, proclamo que en mi casa mantengo un delicado equilibrio ecológico del que voy a comentar sus virtudes: Para empezar, en mis calzoncillos guardo una serie de microorganismos de lo más cuco, algunos de los cuales no son conocidos para la ciencia y otros que no lo serán, pues se extinguieron la semana pasada cuando me dediqué a escocerme los testículos a base de rascadas inmisericordes en un simulacro de cataclismo telúrico en mis bolas.
Sin movernos de esa zona, retrocediendo un poco encontramos algo que desafía a las leyes físicas más elementales: Un agujero negro del que sale materia. Dicha materia, usualmente, sufre la ley de la gravedad, pero restos de semejante materia también quedan repellados en los ya mencionados calzoncillos, añadiendo su esencia vital al caldo de cultivo en que se ha convertido mi entrepierna. Evidentemente, las leyes dela evolución rigen en dicho ecosistema, pudiéndose disfrutar de la visión de criaturas muy avanzadas como son ladillas carnívoras, lombrices jurásicas y entidades amorfas que cuelgan de los cabellos traseros que rodean al agujero negro y que le dan más vidilla al entorno.
Saliendo de mi zona inguino-testicular, nos encontramos mi habitación, rincón de ácaros indomables y salvajes de los que conviene ganarse su amistad para no acabar devorado por sus iracundos alérgenos. Todo ello sin contar con las fieras aéreas polilleras que deambulan vilmente entre mis tazones y mis platos y que dejan caer sus vástagos en dicho menaje.
Evidentemente, no puedo por menos que mandar a paseo al medioambiente por el coñazo que me da a diario en mi propia casa. Por tanto, desde aqui defiendo la deforestación, la quema de árboles y pastizales indiscriminada, la violación y la caza de animales, para hundirles la dignidad y la vida y la extinción en masa.
Sin movernos de esa zona, retrocediendo un poco encontramos algo que desafía a las leyes físicas más elementales: Un agujero negro del que sale materia. Dicha materia, usualmente, sufre la ley de la gravedad, pero restos de semejante materia también quedan repellados en los ya mencionados calzoncillos, añadiendo su esencia vital al caldo de cultivo en que se ha convertido mi entrepierna. Evidentemente, las leyes dela evolución rigen en dicho ecosistema, pudiéndose disfrutar de la visión de criaturas muy avanzadas como son ladillas carnívoras, lombrices jurásicas y entidades amorfas que cuelgan de los cabellos traseros que rodean al agujero negro y que le dan más vidilla al entorno.
Saliendo de mi zona inguino-testicular, nos encontramos mi habitación, rincón de ácaros indomables y salvajes de los que conviene ganarse su amistad para no acabar devorado por sus iracundos alérgenos. Todo ello sin contar con las fieras aéreas polilleras que deambulan vilmente entre mis tazones y mis platos y que dejan caer sus vástagos en dicho menaje.
Evidentemente, no puedo por menos que mandar a paseo al medioambiente por el coñazo que me da a diario en mi propia casa. Por tanto, desde aqui defiendo la deforestación, la quema de árboles y pastizales indiscriminada, la violación y la caza de animales, para hundirles la dignidad y la vida y la extinción en masa.
