15.10.07

El medioambiente y los blogs...

Según vengo leyendo desde hace un tiempo, el 15 de este mes de Octubre es el día de acción del blog, con algo que tiene que ver con el medioambiente o no sé qué. Desde esta tribuna, proclamo que en mi casa mantengo un delicado equilibrio ecológico del que voy a comentar sus virtudes: Para empezar, en mis calzoncillos guardo una serie de microorganismos de lo más cuco, algunos de los cuales no son conocidos para la ciencia y otros que no lo serán, pues se extinguieron la semana pasada cuando me dediqué a escocerme los testículos a base de rascadas inmisericordes en un simulacro de cataclismo telúrico en mis bolas.

Sin movernos de esa zona, retrocediendo un poco encontramos algo que desafía a las leyes físicas más elementales: Un agujero negro del que sale materia. Dicha materia, usualmente, sufre la ley de la gravedad, pero restos de semejante materia también quedan repellados en los ya mencionados calzoncillos, añadiendo su esencia vital al caldo de cultivo en que se ha convertido mi entrepierna. Evidentemente, las leyes dela evolución rigen en dicho ecosistema, pudiéndose disfrutar de la visión de criaturas muy avanzadas como son ladillas carnívoras, lombrices jurásicas y entidades amorfas que cuelgan de los cabellos traseros que rodean al agujero negro y que le dan más vidilla al entorno.

Saliendo de mi zona inguino-testicular, nos encontramos mi habitación, rincón de ácaros indomables y salvajes de los que conviene ganarse su amistad para no acabar devorado por sus iracundos alérgenos. Todo ello sin contar con las fieras aéreas polilleras que deambulan vilmente entre mis tazones y mis platos y que dejan caer sus vástagos en dicho menaje.

Evidentemente, no puedo por menos que mandar a paseo al medioambiente por el coñazo que me da a diario en mi propia casa. Por tanto, desde aqui defiendo la deforestación, la quema de árboles y pastizales indiscriminada, la violación y la caza de animales, para hundirles la dignidad y la vida y la extinción en masa.

11.10.07

Blog reformado...

Dado el poco éxito que tuvo mi anterior blog en plan serio (y digo poco éxito porque ni me molesté en escribir más que un par de entradas), he decidido reconvertirlo en una tribuna de vídeos/fotos de lo más lamentable y ruinoso que pueda hallar por allende internet. Desde aquí animo a quien quiera a que me recomiende sitios donde haya piezas de museo dignas de figurar en semejante pedazo de red.

Ea, con dios, pastores.

P.D.- La dirección del otro blog es http://crapulianos.blogspot.com/

P.D.2.- El link está en la zona de links (no podía ser de otra forma).

27.9.07

Teorías interneteras...

En paseando por las redes, acabo de ver unas recomendaciones para hacer rincones análogos a este de éxito, eso sí, siguiendo una serie de puntos y recomendaciones:

1ª: Posicionar el blog lo más alto posible en los buscadores. Interesante recomendación. Creo que cambiaré el título del blog por "Violaciones fetales", "Pornografía intestinal", "Eyaculaciones sobre viejas calientes" ó "Los pederastas son tus amigos", ya que estas frases contienen palabras que deberían aparecer rápidamente en cualquier buscador. La única pega sería las visitas de ciertos señores vestidos de oscuro y con adornos brillantes en el uniforme, los cuales no se tomarían de manera irónica e incisiva mis comentarios.

2ª: Elaborar textos de calidad. Evidentemente, con eso ya se contaba, únicamente hay que ver las perlas literarias que dejo colgadas periódicamente en este rinconcito. Otras alternativas pueden ser escribir sobre la cría del berberecho rinoceronte salvaje en bañeras con jabón Heno de Pravia añadido, teorizar sobre las implicaciones filosófico-estéticas de las "violaciones fetales" en el contexto de una sociedad que se tambalea hacia su imbuición ano-escrotal ó incluso disertar acerca de las probabilidades de un colapso de la psique colectiva en su aproximación a la teología de la sexualidad intrínseca presente en los sobacos de los grillos. Desde aquí predigo auténticas eminencias en materias como éstas descritas.

3ª: Utilizar los anuncios y banners de manera inteligente. Dicen que no se saldrá de pobre con estos anuncios. Ilusos. Desde el momento en que incluya anuncios de agencias de viajes que fomenten la prostitución de todo tipo, edad y condición, comenzaré a ingresar ingentes cantidades de dinero que me permitirán colocar más banners que, a su vez, me darán aún más dinero y dinero y dinero.... De hecho, el diseño de la página se modificará, quedando el blog únicamente como un apartado marginal entre una vorágine de anuncios que infectarán el monitor del ordenador nada más abrir la URL. Es más, ¿para qué poner nada de literatura? Mejor poner anuncios bien pensados y con eso me ahorro siquiera el escribir.

Observando el proyecto de blog del futuro, me da por imaginar que hay que trabajar mucho para poder hacer eso, así que por mi parte, esto se queda como está, que ya estoy mayor y no tengo ganas de quebrarme trabajando, no sea que me salga una hernia escrotal y tenga que dejar de masturbarme durante un par de días, he hablado.

Estilo, modas y masturbaciones...

Estos días he andado de entrevista en entrevista para intentar engañar vil y pecadoramente a aquellos que pretendían darme motivos para trabajar. Es por ello que he paseao mi ciclópeo cuerpo por este rincón mierdoso de los USA vestido cual increíble y estilizado efebo rodeado por los más tersos ropajes procedentes de las indias orientales.

Fue tras verme en una fotografía cuando me dí cuenta de lo atractivo que soy; comencé a justificar mis afanes masturbatorios al poder palpar mi cuerpecito divino y sentir mis rugosidades vellosas en mi atlética barriga. No fue hasta ese momento donde adquirí perfecta conciencia de la magnificencia de mi constitución, forjada a hierro y pitraco en aquellos duros años españoles donde mi estómago sirvióme como increíble apisonadora alimenticia que digirió años de crianza de cerdos, vacas y becerros. Cuántos litros y litros de jugos gástricos, bilis y enzimas pancreáticas no habré puesto en juego para poder lucir semejante tipazo, que actualmente disfrutan los perros americanos al mirarme por encima de su penoso hombro... Dijo el sabio que no está hecha la miel para la boca del asno, y es por ello que proseguiré mis investigaciones onanistas para continuar descubriendo las maravillas ocultas de mi cuerpo por medio de mis manos.... Qué locuelo, creo que aprovecharé la espontánea erección que mi bello martillo sensual y sexual me está regalando, no puedo dejarlo correr, jejeje...

18.9.07

...y suciedad y aún más suciedad.

... Evidentemente, semejantes señales sólo podían augurar lo peor... Y sucedió cuando El Flojo Follaculos se acercó a un mollete maduro pero de muy buen ver que por allí pululaba. Pude ser testigo de los intentos desesperados de semejante personaje por meter su lengua en la cavidad bucal de la interfecta, eso sí, junto con intentos de meter otra cosa en otros orificios. En la soledad de la multitud, ambas personas humanas se magrearon, palparon impúdicamente sus carnes e intercambiaron miradas libidinosas y húmedas, tan húmedas como las intenciones de cierto integrante del cónclave con la Srta. Mangana. Mi podrida mente remontó el vuelo para imaginar lo que podría ocurrir en caso de que el mollete puretil cediese al empuje del Flojo Follaculos: Embites sexuales en las paredes del cuarto de baño; salpicaduras indelebles en los espejos de los retretes; imborrables manchas en las tapicerías de la sala... En resumen, todo lo que pudiera ser protagonizado por fluidos corporales en un festival del dolor y del placer, indisolublemente unidos para siempre en semejante connubio.

Tras concluir la sesión electro-tecno que anduvimos disfrutando, mi sorpresa fue mayúscula al oír de labios de aquel que llevó la iniciativa, que la puretilla deseaba ser fornicada mientras su esposo los contemplaba lúbricamente. Ante semejante revelación, puse rápidamente mi capacidad imaginativa a rodar, pudiendo entrever que, si bien esa sería la intención primera, el resultado final sería que ella observaría cómo su esposo sodomizaba a placer al inefable Flojo Follaculos, quedando dicha escena grabada en los anales de la historia. Intentando evadirme, volví mi mirada hacia otra región del cónclave, para descubrir cómo la Srta. Mangana amenazaba al gran CentolloMan con mandarlo de regreso a casa de un guantazo propinado con ira y rabia, a la vez que se despojaba de sus manos violentamente... Mi mente quedó entonces obnubilada y presa del pánico, sobre todo cuando, tras andar buitreando inmisericordemente a cuanto mollete pasaba cerca suya, Rompehorses Joe clamó al cielo por no poder fornicarse a una bella mujer casada que le suplicó placer y castigo a partes iguales.

En blanco ya, me dediqué a observar suciamente a toda mujer que por allí deambulaba, acompañado de los gritos e imprecaciones del Flojo Follaculos hacia ellas, hasta el punto de la noche en que llegó la furgoneta que, cual caballo blanco, habría de llevarnos a casa... Punto en que Rompehorses Joe apareción con una pareja de extraños (extraño y extraña, concretamente) que introdujo en el vehículo para llevarlos a su perdición. En ese momento decidí apagar mi cabeza y elevar mis plegarias hacia cualquier dios que me oyese para poder aterrizar en mi montura metálica sano y salvo.

Días a posteriori, pude saber que Rompehorses Joe sólo consiguió deglutir la lengua de la individua aquella, que El Flojo Follaculos se ganó la enemistad de sus caseros al dejar la casa cual charca de marranillos, que CentolloMan y El Hombre Nécora durmieron plácidamente esa noche y que yo pude relajar mi pobre osamenta en mi colchón... Los días se hacen cada vez más difíciles para poder mantener mi cordura... Pero otros lo llevan peor, jejeje....

8.8.07

Lubricidad y suciedad...

Al fin lo he encontrado. Yo, iluminado de la ruina, he sido capaz de hallar el sitio donde toda perversión mental se hace material. He bajado a los abismos de la depravación humana, acompañado de elementos tales como El Hombre Nécora, El Flojo Follaculos, CentolloMan e incluso BertoliniMan y señora. No obstante, sobresalió un personaje nuevo por méritos propios: Rompehorses Joe, el más grande (textualmente) vividor autóctono que hallé por estos lares. Semejante grupo (y más que había) aterrizó en el antro más metrallero desde los tiempos de Paco Pil y Chimo Bayo con el solo objetivo de provocar el mayor número de esguinces de tobillo en la pista de baile desde que Michael Jackson, el amigo de los niños, apareciera en escena.

Tras franquear las puertas negras del destino discotequero, aterrizamos en una sala en la que mujeres impúdicas, sucias y depravadas frotaban sus molletes con cualquier cebolleta digna de acercarse a ellos, generando una atmósfera casi irrespirable de lujuria, desenfreno y humedades lúbricas que me hacían estremecer a cada paso que daba. Si bien el ambiente prometía, decidimos movernos, ya que El Flojo Follaculos había restregado su cebolleta adecuadamente y Rompehorses Joe estaba un tanto descolocado. Así, tras atravesar un pasillo que me trajo a la mente imágenes de burdeles turcos llenos de lascivas concubinas, aterrizamos en una sala de techo bajo donde BertoliniMan sedujo implacablemente a su señora marcándose un baile latino que me dejó atónito, por el salero que desplegó y que hizo temblar los cimientos del edificio. En ese momento, me sentí abrumado por tanto derroche de facultades y decidí mudar de pista, encontrándome tras dar dos pasos en una zona alejada de este tiempo, de esta sociedad: Aterricé en una ventana cronotemporal que me condujo a los años ochenta, época de punkarras, de tupés y de música la mar de coqueta. En semejante ambiente, hallábame a mi gusto y solaz, pero la llamada del S. XXI se hizo patente al escuchar a través de los muros de papel de fumar el rítmico e inconfundible matraqueo de una poderosa sesión electro-tecno que me arrastró cual el maëlstrom engulló al capitán Nemo.

Una vez allí, mi mente se nubló y mis ojos se turnaron blancos al sentir los poderosos ritmos que una DJ bastante fornicable pinchaba. Simultáneamente, CentolloMan conquistó un metro cuadrado de pista de baile y lo defendió con uñas y dientes de cualquier intrusión ajena, permaneciendo hierático e impasible ante cualquier envite musical o humano.*

Al centrarme de nuevo, rápidamente pedí un copazo para hundirme en mis negros abismos de perdición, mientras que Rompehorses Joe, El Flojo Follaculos y El Hombre Nécora se diluían entre la multitud dispuestos a capturar molletes y a fornicárselos si llegase el caso. Por mi parte, comencé a pegar botes desatado, sin dejar de cogerle las matrículas a las gogós que por allí danzaban, todo ello acompañado de Vallecatres haciendo de las suyas con la cámara de fotos y del resto del cónclave en un estado de desate tal que al recordarlo, se me erizan los vellos perineales...

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* Nota del autor: Tras un escarceo por la piel de toro, el inefable Dr. Ruina me sugirió rebautizar a CentolloMan como MadelMan o GeyperMan, ya que arguyó, en su delirio crápula, que el increíble CentolloMan tenía, al igual que esos clásicos muñecos, tres puntos de movimiento en la pista de baile.

2.8.07

Tirado cual colilla a medio fumar...

En la soledad de la noche, con mi copazo al lado, reparo en que éste ha sido mi único y fiel compañero durante mis vivencias en los USA. Nunca me ha abandonado con sus etílicos vapores y su incansable presencia, tostando mis sueños y cociendo mis anhelos. Mirando a través de los cubitos de hielo que nadan cual calamares en su tinta, hago acopio de los hechos que más profundamente me han afectado en cercanas fechas. El primero fue la desaparición de estas tierras del más grande y descocado vividor que he podido conocer: El inefable Van Pollen. Cual avión estrellándose, pude ver acercarse el momento del fatídico desenlace de sus vivencias en estas planicies; cual erupción volcánica, vi acercarse la lava del adiós, con un pie en los USA y otro en el avión. ¡Oh, miserere!, ¿qué haré ahora, sin mi inspiración depravada y sucia, sin esa perniciosa influencia que desequilibraba aún más mi más que perturbada mente? Negras nubes aparecían en el horizonte, que se disiparon gracias a la similar, singular y lamentable influencia de la Srta. Mangana, erigida por derecho propio en la reina de la noche americana. Provocadora de los más íncubos y ardientes pensamientos en CentolloMan, sus desmelenes y desates hicieron temblar los cimientos de la podrida moralidad local, conmigo como lugarteniente del alcoholismo, El Flojo Follaculos y El Hombre Nécora como capitanes de la lujuria y CentolloMan como general alcayata en todos los desplazamientos. Sin embargo, ¡oh, Kyrie eleison!, este terremoto humano acabó por ser vencido, y también marchó, huyendo de la ruina que inició y que no pudo controlar. Vuelvo a mirar mi vaso de whisky y una cuestión aparece en mi túrbida mente: ¿Qué será de mí cuando hayan sido erradicados los últimos resquicios de la embajada fiestera? ¿Habré de respirar las miasmas del recato y la decencia? ¿Habré de convertirme a alguna religión en la que un dios de madera haya de apartarme del pecado en que tan gustosamente me sumí? Al enfocar de nuevo con mis vidriosos ojos el dorado licor que me contempla, comprendí que no hay vuelta atrás, que, aunque se han ido todos, quedo yo como eterno y fiel testigo de lo que un día fue este lugar, y que, hoy dia, ha recuperado una tranquilidad que nunca debió tener.

Espero que el cónclave resurja de semejante pozo de relax y vuelvan aventuras de lo más coqueto y penoso, aunque es posible que ocurran más cerca de lo que nadie pueda pensar...

22.6.07

Espiral autodestructiva, vol. 3

Lúgubres tañidos sonaron y resonaron en mis oídos tras sentarme en ese butacón... Pude escuchar cómo PaellaBoy abría confiado a la que sería su perdición en tierra extraña. Si bien VanPollen continuaba haciendo las delicias de los presentes con su colección de música fiestera, parece ser que no eran tales delicias para los habitantes autóctonos del bloque, ya que aquellos a los que PaellaBoy fue a recibir no eran sino una comitiva de la ley y la justicia de los USA. Dada mi condición de guerrero de la noche, permanecí imperturbable en mi poltrona, desafiando impertérrito a los dos oficiales que vinieron a destruir la esencia fiestera de la noche. Sin embargo, cuando pude contemplar a PaellaBoy esposado, cual becerro camino del matadero, pude observar lo grave de la situación: La ruina había llegado al núcleo de nuestra esencia fiestera, había intentado destruirla y lo había conseguido parcialmente, ya que PaellaBoy, en un dechado de arrojo, pidió que le hiciéramos una foto esposado como un mafioso del hampa de los USA.

En ese momento, el alcohol que había estado sedándome continuó haciéndolo, pero al menos, la sonrisa boba del típico borrachín se me quitó de la cara, al ser una situación de vida o muerte. Adicionalmente, VanPollen cesó de culturizar a la barriada con los Chichos, y procedió al recogido más rápido que he visto nunca de un set de DJ, dejando hasta la ebriedad en el camino. Cuando salimos, el aire fresco me aclaró nada la borrachera, pero al sentir una mole ciclópea a mi lado, giré la cabeza y pude ver al maciste que tenía a PaellaBoy retenido contra su libre albedrío, magistral coloso uniformado de negro y con tez de ese mismo color ébano que ejerció su poder inmisericorde con desechos humanos que poco de humanos tenían en ese momento.

Para evitar más represalias, lo que quedó del cónclave se dirigió a los jardines, a la espera de la liberación del prisionero y la huida de los administradores de justicia, ya que, al menos yo, no estábamos en condiciones de conducir. De esta lamentable calificación se salvó CentolloMan, que resistió como un campeón los embites del alcohol.

Más serenos ya, me instalé en casa del recién liberado delincuente como okupa sorpresivo en el sofá, lugar que hube de abandonar variadas veces para reencontrarme con mi interior y sus miedos en la taza del retrete. Evidentemente, esas no serían las últimas veces que practicaría semejante imbuición, ya que a la mañana siguiente, hube de confesarme de nuevo con el señor Roca, agarrándome a la susodicha taza como si fuera el único punto estable al borde de un abismo de negrura etílica.

Recuperados, PaellaBoy me confesó, en la sobriedad adquirida esa misma mañana, que se habría defecado en lo alto si en el momento de ser apresado vilmente hubiera estado consciente, a lo que respondí con una mirada perdida y una inoperatividad de pensamiento de lo más locuela....

Creo que me estoy haciendo viejo para seguir con este tren de vida, pero reconozco que queda muy bien al mirar hacia atrás sin ira, y más a partir de ahora, presumiendo de relaciones con el crimen desorganizado de los USA.....

Colosus ad borrachorum empapelatum facerem, ergo borrachorusque mafiosus pardus est.

Espiral autodestructiva, vol. 2

¡Qué alegría reinaba en la casa, voto a bríos! VanPollen, cual DJ residente hallábase poniendo los últimos éxitos de Las Grecas mientras El Hombre Nécora me acosaba sin tregua, CentolloMan observaba sobrio y el resto de crápulas pegaba botes y se entregaba a la más inicua depravación alcohólica. Eran hijos de la carne y del bebercio, y al susodicho se entregaban sin misericordia, al igual que yo, atrapado en una maldición llamada whisky con zumo de naranja que entraba en mi cuerpo y me poseía sin remisión.

Mi recién afeitada cabeza sudaba cual marranillo al continuar engullendo litros de perdición dulzona, cuando fui testigo del estallido energético de El Hombre Nécora, el cual, poseído por el espíritu pastillero, tuvo 30 segundos de euforia en los que se cayó de una silla para, a continuación, dar una lección de poder al resistir desparramado en el suelo, inconsciente y con el pitillo en la mano durante unos 5 minutos al menos. Al contemplar aquello, mi mente, perdida en una neblina de delirium tremens, permaneció en dicha neblina, pero accionó mi brazo para tomar otro trago de whisky.

En un momento dado, pude escuchar uno de los temas trance que han marcado mi vida, punto de inflexión en el que me desaté, cual gogó del espectáculo y terror de las féminas (literal), para empezar a pegar tumbos por la estancia en un simulacro de danza electro-tech con el consecuente temblor de tierra del carcomido piso de madera y los gritos de descontrol del personal.

Finalizado el tema musical en cuestión, mi poderoso y a la vez lamentable cuerpo comenzó a ejercer su función de lastre de mi podrida mente, ya que, si bien los allí presentes seguían con sus lúbricas danzas y contoneos, mi persona seguía pegando bandazos sin control alguno, solamente guiándome por turbias imágenes curvadas que resultaron ser las paredes de la habitación. Debo decir que El Hombre Nécora, parcialmente recuperado del subidón etanólico, aprovechó la coyuntura para intentar violinarme sin piedad, pero mi cuerpo, funcionando casi como una entidad ajena a mi pensamiento, resistió los embites furiosos de semejante personaje, manteniendo intacta mi virtud y permitiéndome abrir los ojos (que no los ojetes) a la realidad que allí se cocía: Era una jungla lúbrica en la que el débil es garchado y el fuerte también, salvo que sean más avispados que el hambre. Así, en mi agonía túrbida, me arrastré hacia un butacón, en el que permanecí un rato hasta que llamaron a la puerta...

20.6.07

Espiral autodestructiva, vol. 1

No sé hasta dónde llegará la depravación en el cónclave. Cada vez veo más cerca el ojo del vórtice escatológico que me llevará a los más negros e incognoscibles abismos de la degeneración humana. La ruina que han traído aparejada PaellaBoy y El Hombre Nécora, junto con el FlojoFollaculos, está haciendo estragos en este, antaño tranquilo, nuestro entorno.

Sin ir más lejos, hace unos días, PaellaBoy decidió organizar una fiesta de inauguración de la que será su etapa más decadente fuera de su ambiente en la piel de toro. Acudimos en tropel, como no podía ser de otra forma, ya que la perspectiva de pitraco y alcohol de gañote nos cautivó sin miramientos. En llegando a la casa del interfecto, me hallé rodeado de una nutrida representación de los vividores de la más castiza de las tierras allende los mares, osea, España. Simultáneamente, quedé gratamente sorprendido al ver a VanPollen oficiando de pinchadiscos, oficio noble y gurú de la nueva religión hedonista en que nos hallábamos imbuidos.

Como buen estudioso del modo de vida crápula, rápidamente aterricé en la cocina a degustar delicias de Elche y rebanadas de pan mohoso con una mezcla similar a una cataplasma, de color rojizo y que PaellaBoy clamaba que contenía guindilla y atún a partes iguales. Evidentemente, deseché todo tipo de explicaciones (que, por otra parte, no me interesaban) y me lancé a comerlas, regando todo el contubernio con abundante cerveza.

Harto al cabo de un rato de tantísimo zumo de cebada y aburrido de comer el mismo pitraco, propuse a PaellaBoy ir a reponer las vacías reservas de alcohol, acto realizado de la manera más lamentable posible, ya que ambos nos encontrábamos en un estado de cocedura bastante importante.

Tras la odisea que representó llegar al supermercado a las 00:30, nos refrescamos la vista con una suculenta estantería, de la cual arrancamos sin piedad una botella de litro y medio de tequila, otra similar de whisky, una de dos litros de ginebra y un litro más de bourbon. Adicionalmente, PaellaBoy, en un alarde de sibaritismo, arrampló con una botellita de vino castizo, de los viñedos californianos más riojanos que existían. Evidentemente, semejante carga hubo de ser transportada adecuadamente, para lo cual, usufructuamos uno de los carros del súper; el transporte de tamaña carga se realizó de las manera más escandalosa posible, con las botellas entrechocándose entre sí y nosotros dos riéndonos de los exabruptos que salían de nuestras comisuras bucales.

Una vez llegamos a nuestro puerto de origen y después de varar el carrito del súper en el jardín, procedimos a desembarcar con el oro líquido de las Indias, que fue recibido con estupefacción y alegría en la casa...

6.6.07

Pornografía entre especies...

Debo decir que el cónclave va cada vez más en picado. No obstante, y como describí en una entrada anterior, reconozco que disfruto cual marranillo en charca lodosa en estas situaciones. Cierta noche, la mayoría del cónclave se desplazó hacia una zona de la sacrosanta ciudad en que vivo para dar la bienvenida a dos miembros un tanto efímeros, ya que en unos meses volarán de nuevo a mi España natal para continuar sus quehaceres. Dichos miembros son PaellaBoy y El Hombre Nécora, grandes personajes revelados como vividores sin piedad y dignos continuadores del cónclave en la piel de toro.

Con semejantes personajes, entramos en un mejicano a degustar lindezas del cercano país, tales como pitraco con frijoles, arroz con pitraco y pitraco al chili, en un exceso gastronómico que destruyó a partes iguales nuestras papilas gustativas y las úlceras estomacales en potencia, convirtiéndose estas últimas en úlceras en acto.

Tras destruir nuestros estómagos con semejante menú, aterrizamos en un bar muy en consonancia con lo vivido por el gran dios Bukowski: Bareto oscuro, de mierda, con grandes sofás para sentarme a rumiar mis miserias y aires de grandeza de los más vanos.

Saboreando un cocktail, pedido en un intento fútil de despegarme de la faceta de crápula degenerado que tengo, me hallaba cuando la inmensa mayoría del cónclave huyó a lo que pensé que era una peregrinación hacia la playa para deleitarse con la contemplación de un universo que nos convierte en una miseria, pero no era así. A lo que iban mis depravados compañeros de fatigas era, ni más ni menos, a observar el apareamiento de una especie peculiar de pez que realiza la fecundación en plan bukkake, esparciendo simiente por la cabeza de la enterrada hembra. Este descubrimiento me dejó, obviamente, atónito, pero no por el bukkake en sí, sino por la desviación mental de mis pequeños crapulillas, los cuales, encontraron placer en el erotismo entre especies trasnochado. Todo ello estuvo regado por la simpatía de varios chinos inmisericordes y caninos que aprovecharon los descuidos de los peces macho en su afán de fecundar para meterlos al puchero y cocinarlos con pan y cebolla...

Mientras que duraba semejante exhibición sexual, VanPollen, su aneja, PaellaBoy y yo castigábamos nuestros hígados y mentes con conversaciones duras, acerca de la orondez de ciertas hembras humanas que iban provocando instintos aún más bajos que los amorosos, más bien, provenientes del estómago. En ello andábamos cuando regresaron nuestros compañeros bukkakianos, quedándome sorprendido de la satisfacción exhibida tras el lúbrico show presenciado en la playa.... Desde aquí declaro que cada día que paso en esta letrina de ciudad, descubro algo más increíble y retorcido en las mentes del cónclave...

Et follatorum merluzusque ad besugorum observatum est.

31.5.07

El portal de Belén crapuliano....

Hoy, 30 de Mayo de 2007, mi faceta de crápula irredento ha dejado paso a una faceta más emotiva: La de tío putativo (en mi caso, hijoputativo). El señor DosOstias y su adorable esposa, la señora OstiayMedia han sido padres de mi primer sobrinillo político en esta yerma tierra de los USA. Tan grande es mi gozo que hoy ni siquiera me he emborrachado ni he probado un ápice de ginebra ni whisky. Hoy, toda mi atención ha estado centrada en esa pequeña criaturita que viene a un mundo un tanto podrido y lleno de ruina. Dicha criaturita, en estos primeros meses de vida, se verá colmada de babeos varios, carantoñas a millares y besitos en esos carnosos mofletillos. Sin embargo, cuando pasen los años, deberá tener una serie de características sociales que le posibiliten sobrevivir. Es por ello que cada miembro del cónclave deberá proporcionarle lo mas representativo de su vivir y sinvivir, cual en portal de Belén trasnochado, a saber:

- El Amo del Megaherzio dará su ironía y sus ganas de hacer surf en California.

- BertoliniMan ofrendará el sibaritismo pardo que da el tener chulería para reventar y no tener ni un duro; su señora le enseñará el saber gobernar con mano dura en un cortijo jerezano.

- Del inefable VanPollen se desprenderá su estado de perpetua sabiduría vividora, de vuelta de todo y su porte chulesco-quemado que tanto nos cautiva a diario.

- CentolloMan lo preparará para poder bucear en la economía de la gasolina y de las piezas mecánicas cuando tenga coche, junto con una retórica declamativa capaz de convencer al más pintado de sus intenciones mediante la clásica táctica de rendir la plaza por hambre.

- La dádiva de Vallecatres consistirá en una desidia con la que superará cualquier barrera, haciéndole ver por encima del hombro cualquier marrón/problema que pueda acecharle, junto con una dura ironía respaldada por una cara seria.

- La Señorita Mangana le mostrará, por medio de su belleza y dulzura, la delicadeza en el trato con el sexo opuesto, resultando de ello unas capacidades Casanovianas de lo más resultonas que harán de mi sobrinillo un auténtico follador justiciero.

- El Gaucho Garchador le mostrará el desparpajo necesario para desenvolverse en un mundo ruin, desparpajo que le permitirá apuntarse a todo sarao que se tercie en el cónclave y/o alrededores.

- Del Pirata Czornomás aprenderá (si quiere) a babear a las mujeres sin piedad, manosearlas y hacer chistes verdes, desperdiciando así todas las enseñanzas de la Señorita Mangana. Asímismo, de dicho personaje adoptará su modo de vestir, incombustible iconoclasta en los estilos de moda y despreciador profesional de las convenciones establecidas (para bien o para mal, eso depende de los gustos....)

- El-Hombre-Buda-Que-Ilumina, poderosa luminaria sibarita, lo adoctrinará en los oscuros caminos de la noche, en esas relaciones underground que se establecen cuando el sol cae y surge la depravación, eso si, regado siempre con una sonrisa guasona.

- El don que le daré yo, Mr. Crápula, consistirá en un vastísimo y bastísimo conocimiento de temas cruciales en la vida de cualquier ser humano como son la pornografía, ordenadores e internet (para ver porno), electrónica de consumo (enfocada a un disfrute mayor del porno), puros y copazos (para cautivar a las mujeres) y una visión analitica capaz de desnudar y de cogerle la matrícula a un mollete en menos de 2 segundos. Le entrenaré también en las vías del buen vivir, lo cual incluye saberes sobre música/cine, lugares y modos de relax y actitudes en la vida, sobre trabajo, filosofía y demas epistemologías precisas en toda existencia humana.

Evidentemente, estas cualidades sumadas darán como resultado un MegaCrápula al estilo de Bioman, compuesto por varias peculiaridades diferentes. Sin embargo, aún queda el regalo más importante que podrá recibir: La ternura y el cariño que disfrutará en su propia casa debido a los dos padres que tiene, el Señor DosOstias y la Señora OstiayMedia, colosos en babuchas y Macistes hogareños que, además de esa fuerza tremebunda que destilan ambos dos, tienen un corazón de oro. Enhorabuena, pareja. Disfrutad del MiniCrápula y de los años de alegrías (y de ruina también, para qué engañarnos) que os dará, que el tito Crápula velará por el...

27.5.07

Contradicciones predecibles...

En el torbellino de inmundicia en que se ha convertido mi vida, de vez en cuando tengo aliados que ayudan a despejar mi mente. Es el caso del Dr. Ruina, quien, desde la distancia, contribuyó a hacerme paladear las glorias de una era pasada pero que, a buen seguro, volverá.

Escuchando los cotilleos de mi antiguo lugar de solaces varios, llegó a mis oídos la que puede ser la noticia del siglo: CarpaMan ha abierto una peluquería. Semejante nueva no sería tan escandalosa si no fuera porque la realidad supera a la ficción: En la noble testa de dicho personaje, el cabello brilla por su ausencia, dejando paso a una esplendorosa y reluciente pista de aterrizaje para mosquitos que brilla aún más que la susodicha calva.

Semejante revelación me dejó con las patas colgando, ya que afloró a mi mente la siguiente cuestión: ¿Qué labores capilares benéficas puede realizar un individuo que en lugar de melena tiene una peluca de pellejo? ¿Qué maldición no echará en los céfalos de los clientes para que sufran en silencio el tener una frente sobria y despejada?

Rápidamente me puse a cavilar en la simulación de un día de trabajo de CarpaMan, el cual comenzaría por el ritual de untarse la calva con brillantina para consagrarse a San Chincheta, patrón de los alopécicos. Tras esta unción, el antiguo, afable y tranquilo CarpaMan se transformaría en un ente amoral, poseído y con rencor hacia cualquier tipo de cabello, dedicándose cual maníaco a depilar a toda aquella alma cándida que pasare por su local. Depilaciones escrotales a la cera, arrancamientos de pelo órtico con los dientes, seguido de la destrucción de hemorroides por aplicación del after shave. Axilas yermas tras pasar soluciones ácidas para hacer la permanente esterilidad capilar en ellas. Cabezas deformadas por acción y uso de maquinillas eléctricas impías que dejan el cuero cabelludo a la miseria. Orejas que tapizan el suelo del local debido a afeitados demoníacos a mordiscos de una cuchilla afilada con una pastilla de jabón... En definitiva, vidas arruinadas por una estética que rompe con los moldes picassianos y cotidianos.

Tras esta reflexión, debo reconocer que mi pavor se ha agravado, aunque no tengo problemas por hallarme a unos diez mil kilómetros del alcance de sus lampiñas garras. Al menos, mis pezones no habrán de preocuparse por sufrir cortes originados por una maquinilla de afeitar....

Ergo calvorum cotrinisque est.

8.5.07

Sufrimiento acústico, vol. 2

... Día que empezó bien, aterrizando mi sacrosanto mollete en el trono de porcelana al que me debo y apretando para expulsar los demonios de mi cuerpo... Lamentablemente, la cacatúa había tenido la misma idea, y se metió en el retrete adyacente para castigar al Roca y a mis oídos con una sinfonía de su instrumento de viento (en la que pude distinguir tres semicorcheas y una solfa completa, junto con un Do-Re-Mi escalonado) que hizo temblar los cimientos del edificio. Al hallarme tan cerca, el estruendo continuado hizo que rememorara sucesos precámbricos a nivel geológico, con movimientos de placas tectónicas, terremotos y destrucción de montañas. Al vivir en primera persona tamaños sucesos, entendí de golpe la extinción de los dinosaurios, debida ella no a los movimientos telúricos, sino al tufo sulfurado que sobrevino después, efluvios capaces de arruinar la atmósfera de un planeta entero.

Disipada la impresión inicial, volvió mi pútrida mente a los inicios violentos, donde, tras imaginarme la taza del báter de mi compañero de piso mancillada por la violación órtica de la vieja, me planteé el hacer que probara su propia medicina, apretando su cráneo contra las repelladuras que dejó en la porcelana para, posteriormente, tirar de la cadena y hacerla bucear en mierda durante un ratito. Sin embargo, fui incapaz de hacerlo, ya que la náusea que me provocaba el pensar en un cadáver viviente defecando a hilo, cual mirlo negro, me paralizó en mi blanco trono y me provocó más defecaciones incontroladas, que espantaron mi recatada mente.

Tras ese día, he aprendido una nueva lección en la vida, una lección de resistencia estomacal y de paciencia para con los mayores.

Sufrimiento acústico, vol. 1

Estoy radiante. Iluminado. Feliz. Independientemente de que en el trabajo vaya de cráneo, en mi lamentable vida personal, he experimentado un cambio favorable. En un arrebato de locura, decidí abandonar a mi caótica y entrópica casera e irme a vivir con ChubasqueirodopitoMan, para, entre los dos, fundar un nuevo cónclave crápula casero compuesto por dos personas análogamente tocadas del ala. Si bien la mudanza fue ardua, gracias a la ayuda de BertoliniMan y señora, junto a FragmentKlander y señora, se realizó en un suspiro. Colocar los muebles en su sitio definitivo fue otro suspiro, y empezar la buena vida, una exhalación. El problema surgió cuando, cual resfriado inesperado, apareció la casera en nuestro sancta-sanctórum de la buena vida.

La susodicha individua apareció de la noche a la mañana, instalando su caravana zíngara en el salón, usurpando mis más elementales derechos al pitraco y al libre esparcimiento con su lamentable presencia. En un momento pensé que no podía ser tan penoso, pero lo era, y más de lo que pensaba, porque a su lamentable apariencia, se suma su lamentable estado de descomposición en vida... Nada aprovechable, por ende. Sin embargo, aún no había llegado lo peor...

En un momento de la noche, la interfecta abrió la boca para discutir con ciertos elementos humanos, pero en chino, con lo cual, además de la molesta voz que posee, se sumó una jerga ininteligible y que daba aún más carácter chillón al tono sonoro. Mientras que ChubasqueirodopitoMan y yo andábamos engullendo una suculenta cena, la pajarraca ésta empezó a graznar, provocándome arcadas y haciéndome vislumbrar imágenes de una época pretérita, plena de mazmorras de tortura y de violencia gratuita. Imaginé poder agarrar a semejante cacatúa y ahogarla en cemento armado, tatuarla "amor de madre" en su inmenso trasero mediante un hierro al rojo y, posteriormente, presentarle a un gorila trigre de Mozambique en celo, dentro de una jaula de 1 metro cuadrado. No obstante, cuando estaba empezando a mirar mi plato como un arma arrojadiza, la señora calló, aplacando mi ánimo de nuevo. Con todo, tras unas aclaraciones verbales sobre ciertos asuntos, me fuí a hilar seda a la cama, hasta mañana al día siguiente...

24.4.07

Desparramados en la noche, vol. 4

Al cruzar el umbral de la puerta hacia la fría calle, descubrí dónde se inician las relaciones sociales y sexuales en este cochino pais: En la acera del local del que te echan despiadadamente. El grupo, originariamente una piña, se disgregó en dos subgrupos y una pareja de interfectos. El primero, constituido por el Amo, Centollo, ValleK y La Mujer. El otro, por Van Pollen (o lo que de él quedaba), la Señorita Mangana, FragmentKlander y sra, la poderosa luminaria y los dos molletes gabachos. Como nexo de unión, yo, y como pareja de interfectos, el Gaucho Garchador y el ruso.

En el grupillo del Amo del Megaherzio se podían escuchar conversaciones sobre nacionalidades españolas y sobre las teorías de CentolloMan sobre el encogimiento del cerebro de los canarios en invierno. Apesadumbrado por el elevado nivel intelectual presente, derivé hacia el otro grupo, para escuchar cómo se jaleaba sin recato a una pareja que allí andaba deglutiéndose las lenguas en las escaleras del antro. Tras conminar al chaval a meterle la lengua hasta el intestino a su companera y presenciar su huida, espantados de los degenerados españoles presentes, comenzaron a surgir unos piropos de Van Pollen hacia la sra. de FragmentKlander. Dichos piropos, producto de una enajenación alcohólica espeluznante, fueron subiendo de tono, pero Van Pollen siempre mantuvo la dignidad, acentuando el estado civil de la señora y puntualizando que si no estuviera casada, arderían Roma, Troya y hasta Persia si se ponía farruca. Sin poder dar crédito a lo que veía, me retiré un poco para ver cómo dos increíbles y espectaculares molletes autóctonos se acercaban a Van Pollen para pedirle tabaco, a lo cual, nuestro inefable protagonista respondió con una muestra de castigo mental que desarmó a ambas individuas y motivó a El-Hombre-Buda a que entablase conversación con ellas. Cuando se fueron, abrumadas sin duda por el elevado nivel del tremebundo Buda, éste se acercó a un taxi que paró, dándole plática al conductor y convenciéndome de que el estado general del cónclave era más que lamentable.

Andaba a punto de hacerme unas trenzas en las venas (decidí no cortármelas, sino dejármelas largas) cuando fui testigo de varias cosas centradas en un mismo acto: Cuando Van Pollen se sacó la chorra al aire y comenzó a miccionar en la puerta del bar, comprendí que este santo varón se hallaba en la cima del mundo, orinando en suelo americano en público, despreciando todo tipo de normas y convenciones sociales rancias y dejando claro quién era el amo indiscutible de la noche. La otra vertiente es que FragmentKlander se dedicó a tirarle unas cuantas fotos con el cayetano al fresco, teniendo su venganza servida tras el acoso y derribo al que sometió Van Pollen a su señora.

Después de haber sufrido las iras de los alcoholes etílicos, decidimos por consenso global retirarnos a nuestros aposentos, para lo cual invoqué a mi montura chicharril para que nos llevara rauda y veloz hacia la casa de Van Pollen, momento en el que presencié el último y más penoso freak-show de la noche, al comprobar cómo la dignidad de Van Pollen cedió al empuje de su torrente alcohólico, originando una caminata desde mi máquina hasta su casa protagonizada por un sinnúmero de tropezones y tumbos que intentaron derribar al más grande vividor que haya pisado los USA en toda la historia (con la salvedad del dios Bukowski).

Como dijo un sabio, esto es más grande que el día del señó.

Desparramados en la noche, vol. 3

Llegados al núcleo de la depravación, inicié mi crapuliana carrera con una cervecita la mar de apañada. Tras disipar mi sed, me dediqué a observar posibles molletes decentes, encontrando una buena colección que tuve a bien criticar con Vallecatres, mientras La Mujer Aislada meditaba con la mirada perdida entre cansancio y alcohol. Con la música house a todo trapo, Van Pollen se movía como una mecedora al ritmo de los copazos y de la charla con el mollete gabacho que CentolloMan había intentado conquistar con su cotidiana simpatía, privando el cumpleañero a este último de cualquier posibilidad de éxito (en el cónclave es sobradamente conocido el arte que tiene Van Pollen a la hora de camelarse a las mujeres guapas). A todo esto, el Amo del Megaherzio desconocía ya su situación en el continuo espacio-tiempo debido a la influencia gravitatoria de una pinta de cerveza que tenía en la mano; dicha pinta, a su vez, distorsionaba la trayectoria uniformemente acelerada de CentolloMan al acercarse a La Mujer Aislada, y provocó que el susodicho Amo se encontrase con el copazo en la camisa unas cuantas veces.

Pasando los minutos, hice balance de la noche: Van Pollen en estado catatónico espurreando palabras con el mollete gabacho. El-Hombre-Buda-Que-Ilumina, ciego como un piojo e intentando hablar (cuando la borrachera se lo permitía) con la compañera del mollete gabacho, la cual provocó su caída del Olimpo de los Rodolfos Valentinos calvos. El Amo del Megaherzio con un whisky on the rocks, redefiniendo el concepto de desatamiento vil y terrorífico. Vallecatres medio tocado, sorprendido y concentrado en observar a una interfecta que bailaba drogada perdida en la pista adyacente a nosotros. FragmentKlander y señora dándose arrumacos etílicos y tirándose fotos para recordar semejante episodio. La Señorita Mangana más perdida que un pulpo en un garaje, pero seguramente, ciega también. CentolloMan doblado perdido por efecto de unas cuantas cervezas y entablando animosa conversación con La Mujer Aislada, que seguía con la mirada perdida, aunque la desviaba de vez en cuando hacia el susodicho individuo por efecto de su exacerbada animosidad. Y, como colofón, el Gaucho Garchador, el ruso y yo como piezas de mobiliario urbano apostado en el garito en cuestión. Así seguimos hasta que nos expulsaron sin miramientos del local, para pena y dolor de muchos y regocijo de otros, puesto que ya no podían mas con semejante situación borrachil.

No sabía, sin embargo, que la perdición no estaba en el antro, sino en el exterior de dicho antro...

Desparramados en la noche, vol. 2

Tras la crítica del Gaucho Garchador a mis vastos e inmensos conocimientos musicales, me reuní de nuevo con la masa, para ser advertido por el Amo del Megaherzio de la presencia del rey de los brasas: Un australiano marbellí que adoraba España y que llevaba del orden de 20 minutos dando la matraca a los congregados en el patio exterior. A través de los ventanales, pude ver a La Mujer Aislada echando espuma por la boca, a FragmentKlander y señora supurando improperios con la vista y al Amo del Megaherzio con su birra y su cigarro ignorándolo sistemáticamente en su inopia nocturna.

No conseguía despertar de esa pesadilla cuando vino un camarero a advertirnos de la ruina que se avecinaba: Hallábase la policía en el exterior del local buscando a un interfecto por dos posibles razones:

a.- Lanzamiento de botellas y conatos de violencia, ó
b.- Sacamiento de su apéndice fálico y posterior juegueteo en el interior del local.

La posibilidad de esta segunda opción me hizo imaginar una situación dantesca, con el salvaje criminal dando mandobles de carne a diestro y siniestro y repartiendo su simiente por las bebidas del local, visión que me espantó particularmente y me hizo huír cual alma que es llevada por el diablo hacia la calle, atisbando cinco coches patrulla apostados cerca de la salida.

Calibrando tamaños y delitos, razoné que el delincuente pénico debería tener al menos 12 metros de carne colocados entre las piernas para justificar que un coche celular lo llevase a él y 3 coches llevasen su pene, así que me decanté por la opción del lanzamiento de botellas, lo cual calmó mi desasosiego.

Me caí del guindo de mis pensamientos al escuchar el broncazo que nos echaba un policía debido a que le impedíamos jipiar al infractor del rabo espantoso, razón por la que huimos vilmente hacia la otra acera para planificar el siguiente paso de la noche. Dicho paso consistía en dejarnos caer por el Jack's un tugurio glamouroso en el cual encajo con calzador (debido a mi estado de bancarrota permanente) pero con estilo (dada mi superior percha). Debatiendo semejante cuestión andábamos cuando llegaron el Amo del Megaherzio, diciéndome que le debía 5$ de la cerveza, y CentolloMan, reclamando, mediante alaridos, el pago de los susodichos 5$ a todo bicho viviente que hablaba español en la acera. Tras calmar los ánimos un poco, rápidamente echamos mano de nuestras rugientes monturas metálicas y nos desplazamos sin demora hacia el antro de la que sería nuestra perdición...

Desparramados en la noche, vol. 1

Viernes. Oscuridad sideral. Tiempo no muy desagradable. Caldo de cultivo para una escapada con motivo de la celebración del aniversario de Van Pollen. Crápulas reunidos en convención social para adorar al rey de reyes crapuloides, el inefable Van Pollen. Entre la crema allí reunida, estábamos el gran Mr. Crápula (o sea, yo), Vallecatres y señora, el Señor DosOstias sin su adorable señora, FragmentKlander y señora, BertoliniMan y señora, El Hombre Piercing y señora, CentolloMan y señora (no, éste venía con El Hombre Tranquilo) la Señorita Mangana, la Mujer Aislada, El Gaucho Garchador y el Amo del Megaherzio, junto con El-Hombre-Buda-Que-Ilumina, poderosa luminaria sibarita.

Encontrábamosnos, además, en el antro de perdición donde CentolloMan dió una magistral lección de baile de pasodobles a una borracha nativa, con lo que la noche prometía. Rápidamente, comenzó a correr el zumo de cebada, deleitando nuestros resecos gaznates y lubricando las cuerdas vocales para lo que empezó siendo una velada inolvidable. Tras ingerir unos cuantos vasos de cerveza, mi ilustre persona fue ilustrada por la Señorita Mangana sobre un viaje que realizó con anterioridad, maravillándome en mi estado etílico de la más increíble vanguardia artístico-órtica de este país. A todo esto, el Amo del Megaherzio se hallaba inhalando cerveza y cigarros a partes iguales, despendolado perdido y de animada cháchara con La Mujer Aislada. Vallecatres hallábase comentando disquisiciones varias con su señora y una amiga, y así más o menos fue transcurriendo la noche.

Sin embargo, algo ocurrió en el cosmos que alteró misteriosamente ese delicado equilibrio instaurado. Una catástrofe etérea que tuvo repercusiones en nuestro peculiar fiestorro. En un momento dado, El Hombre Piercing y yo descubrimos una gramola de nueva generación, la cual, por el módico precio de un dólar, daba la oportunidad de torturar gratuitamente a la afición presente en el bar. Rápidamente acudimos a observar la susodicha máquina, la cual, como ente maligno salido del mismo infierno, nos poseyó con su pantalla. Como abducidos por una fuerza sobrenatural, el Hombre Piercing y yo empezamos a desperdiciar dinero y a seleccionar grandes clásicos de toda la vida, como los Judas Priest, Slipknot, los Kiss ó los Iron Maiden, melodías satánicas que aporrearon los tímpanos de los parroquianos y me provocaron una acidez anal de lo más interesante. Tras una primera aproximación a esta nueva vía de esparcimiento, anidó en nuestras mentes el gen de lo obsceno, de lo bizarro, de lo extraño y estrambótico, y sin pararnos a pensar en las consecuencias, buscamos piezas como la Mayonesa ó el Aserejé. Huelga decir que al encontrarlas, las incluimos sin dudar en la lista, con la esperanza de destruir la escasa cordura del personal.

Tras haber deleitado nuestras caderas con unos contoneos al ritmo de la más infumable pachanga, pude observar cómo transcurría el evento, y presencié horrorizado los ataques reiterados de CentolloMan a un mollete gabacho (sobre lo cual se comentó que jamas habría garchamiento a dicho mollete); cómo El-Hombre-Buda-Que-Ilumina daba conversación a una compañera gabacha del mollete anterior (sobre lo que se concluyó que la poderosa luminaria sibarita estaba en horas bajas y con el gusto perdido); ví a Van Pollen sufriendo los efectos de la cerveza, con la mirada perdida en ensoñaciones de su amigo Margarito. BertoliniMan posaba en medio del caos cual modelo de Dolce&Gabanna, con una cara que no acertaba a descubrir si era por hastío o por deformación castigadora. Mi mente se turbó, masturbó y perturbó simultáneamente, decidiendo retornar a la orgía musical para descubrir que el Gaucho Garchador se hallaba allí mismo con un ruso bastante desgarbado, criticando mis gustos musicales y dejándome por los suelos en mi delirio alcohólico....

14.4.07

Actitudes Morales, vol. 4

En un momento onírico un tanto pesadillesco tras haber sufrido lo innombrable a manos de una cerveza rancia, he decidio levantarme a plasmar una nueva opinión sobre otro de los miembros del cónclave crápula, concretamente, del Señor DosOstias y su adorable esposa. Es curioso que este santo varón me inspira una gran afabilidad junto con un temor insoslayable. Este dios Jano de andar por casa presenta, sin ser falso, dos caras: Por un lado, el osito de peluche en el que se puede confiar y al que se puede achuchar por su orondo y cremoso volumen, pero por otra, veo que es ese juez implacable que es capaz de aniquilar sólo con mirar, que truena más que habla, y que, cual Maciste encolerizado, destruye cordilleras completas sólo con un galletón propinado con su mano. Sin embargo, para controlar a este titán en babuchas, tenemos a su adorable esposa, la Sra. OstiayMedia, también diosa de las dos caras, pero dos caras distintas a su vez: En una faz veo reflejada la dulzura de las nubes, el sedoso y amoroso tacto con el que la brisa del mar acaricia la costa al sol del ocaso; en la otra, la tenacidad de un tractor con motor V10 movido por fuel pesado, el empeño del sabueso rabioso con los ojos inyectados en sangre que persigue a su presa, llevándose por delante a quien haga falta, originando un empuje ante el cual, incluso el Señor DosOstias retrocede espantado a su cordillera anteriormente destruída. Creo que esta pareja son tal para cual, porque si no fuera así, hace tiempo que no habría universo vivo, jur, jur, jur.

Colosus pugnae et amorem juntadorum est.

12.4.07

Actitudes Morales, vol. 3

Torrente de creatividad que me posee, ¡vete! No puedo seguir escribiendo, no lo resisto... Pero la tentación es demasiado fuerte como para dejar fuera al increíble Van Pollen... Van Pollen, rey de reyes, crápula de crápulas, es aquel de quien hemos de tomar nota. Su modo de vida es el que cualquier depravadillo debe seguir: Grandes fiestas, grandes copazos y más desidia aún que Vallecatres. Follador justiciero, su cara es reflejo de miles de mujeres que gozaron sus caricias pénicas, inmisericordes éstas con sus estrecheces. Su actitud es la de aquel iluminado que ha vivido todo lo que quiso vivir, pero que no renuncia a seguir viviendo más. Su apariencia es la del castigador máximo que deja de lado las convenciones sociales rancias para pasarse por la zona inguino-testicular cualquier moda establecida. Su actitud fumando un cigarro es la de aquel que se fuma el mundo con asco, extrae el poco placer que porporciona y luego, lo convierte en humo que se pierde en los insondables abismos de la noche.

No obstante, noto a Van Pollen triste. Triste por su nuevo amigo Margarito, porque en él ha encontrado a gente que lo empequeñecen en categoría crápula. Por supuesto, a costa de toda dignidad, cosa que Van Pollen ha mantenido y mantendrá siempre.

Genio y figura y siempre la pinga dura.

Actitudes Morales, vol. 2

Vaya, en mi delirio alcohólico, he decidido seguir criticando y adulando abiertamente al cónclave crápula, juas, juas. En medio de esta vorágine irrespetuosa y lamentable, me vino a la cabeza el gran BertoliniMan, eminente teórico social y deportivo, luminaria de la cual Valdano copió su sabiduría (aunque no lo ladrillo que es, porque BertoliniMan es mú salao). Nada más verlo, se asoman a mi mente imágenes de mi tierra, con los señoritos jerezanos a caballo (éste va a pie) haciendo poses dignas de un retrato de Julio Romero de Torres. Nada más verme, el tío salao empieza a reírse, con lo cual comienzo a pensar si la afirmación de CentolloMan sobre mi cara de chiste es cierta. Cuando empieza la tertulia crapuliana, sus teorías deportivas me dejan sin habla y sus lamentos por el Madrid y por los Chargers me llegan al alma. Su señora, ante la cual siempre me postro a sus pies, es el ideal complemento para susodicho interfecto, ya que aporta la frescura que el señorito jerezano tiene un poco anquilosada y trocada por cachondeo cada vez que se une al cónclave. Delicadeza hecha crápula, BertoliniMan es un compendio un tanto peculiar, pero por ello mismo, indispensable en el desagüe donde paso mis días y que se llama USA.

Vita tornarum decrepitorum et lamentabilia est.

Actitudes Morales, vol. 1

Observando a nuestro alrededor pueden hallarse peculiares personas humanas, como en todos los sitios del planeta. Pero a mi alrededor se dan cita personas y personajes de lo más interesante. Uno de ellos, evidentemente, es el inefable CentolloMan, de quien hemos tenido gran cantidad de información psicológica a lo largo del tiempo. Otro especimen digno de mención es el gran Vallecatres, el rey del mambo. Dicho interfecto resulta ser el rey de la desidia, desidia que preside sus tertulias y nuestras reuniones crapulianas y que tiene un efecto harto peculiar, cuando, aprovechándose de ella, suelta los más increíbles exabruptos sin inmutarse, cual roca eterna sobre la que descansa el pasotismo clásico. Como ya se encuentra convenientemente grabado en piedra dentro de las frases para la historia, Vallecatres lo dice todo serio, encontrando el dramatismo inherente a toda afirmación, sea una borricada o sea un axioma filosófico, lo cual motiva la jocosidad en quienes lo rodean cuando declama. No obstante, es de resaltar que es propenso a fijaciones obsesivas tras observar escenas traumáticas y dramáticas, como es la pavofilia recalcitrante que arrastra desde que asistimos al estreno de un peliculón de los que destruyen la historia.

Aún así, Vallecatres es un interlocutor loable, que posee teorías políticas de vanguardia y los postulados sexuales más coquetos que se han conocido en esta tierra de vándalos.

Y así va el país....

Ruinorum ambulantem semus

6.4.07

Recordando viejas batallas...

Hoy he tenido una visión del pasado. Una ventana hacia un tiempo pretérito en el que el Dr. Ruina y yo, Mr. Crápula, éramos los reyes de la noche del sur de la piel de toro. En una de estas noches, en las que nos hallábamos acompañados de NuggetJander, aconteció un suceso que me hizo recapacitar sobre lo efímero de nuestra existencia. En un momento de nuestro delirio alcohólico, el Dr. Ruina hubo de acudir al retrete para poder vaciar su ser de toxinas y porquerías varias. Cuéntame el susodicho interfecto que tuvo que entrar en un cubículo con retrete en lugar de usar los meódromos de pared; saliendo de dicho cubículo se hallaba un guiri que, medio borracho, medio cocido, salió gritando improperios y excusándose, pidiendo disculpas. Evidentemente el Dr. Ruina no tuvo ni idea de lo que iba el asunto hasta que entró en el recinto sanitario: Desde el fondo de la taza se hallaba mirándole una masa trúñica blanda y sanguinolenta a la vez, todo ello rociado de un aroma abisal inconcebible en una persona humana. Ante este dantesco paisaje, el Dr. Ruina comprendió porqué el guiri había salido pidiendo disculpas, lamentando su propia existencia y mortificándose por transferir su sufrimiento al siguiente usuario del báter. Al oír semejante historia, no pude por menos que cavilar hondamente sobre dicho padecimiento. Hombre extraño en tierra extraña que en un momento de apreturas, hubo de acudir al WC no para aliviar su penar, sino para romperse internamente y proclamar a los cuatro vientos su desgracia. Almorrana desgarrada por un truculento dolor más allá de cualquier consideración humana ó personal, dolor que deshumaniza tanto al sufridor inicial como a aquel que se hunde en los lodos del tufo atrapado en el sanitario. Orto aniquilado por una eclosión visceral de intestino y mierda a partes iguales que desconcha la porcelana de Roca y castiga el bajante de manera impía. En resumen, infierno escatológico desatado por no saber comer, beber ni cagar adecuadamente.

Tras esta disquisición, reconozco que me sorprendió que el Dr. Ruina pudiera salir de allí por su propio pie, sin tambalearse, y con fuerzas para despotricar despiadadamente del susodicho guiri, víctima de la sociedad pitracosa en que nos movemos. Tras reanudar nuestra charla acerca del nuevo éxito comercial del porno de aquella época, aún tuve tiempo para admirarme de la técnica depilatoria órtica del guiri; si llega a hacerla pública, creo que hundiría a las corporaciones estéticas que depilan de manera definitiva en una sima de mierda que empequeñecería al báter que castigó. Qué locura.

Terapia Depilatoria...

Inexplicablemente hoy ha resurgido el tema de ayer. En mi poderosa mente analítica ha surgido la duda acerca de la indeterminación del destino, ya que parezco predestinado a escribir sobre los mismos temas una y otra vez. A la hora cafetera, como no podía ser de otra forma, surgió el tema capilar, pero esta vez en forma negativa: Léase, depilación y afeitados varios. Todo esto surgió a raíz de las críticas que ha recibido mi grandiosa calva, en la cual empieza a existir ya una considerable cantidad de pelo erecto. En ese momento, la luminaria del conocimiento depilatorio, BertoliniMan, comenzó a excretar sugerencias acerca del modo más adecuado de depilarse la zona inferior del vientre, léase bartola, y sobre los límites a establecer, sobre todo al llegar a la zona púbica. Rápidamente, Vallecatres saltó como un poseso a defender la técnica de la cera, que pretende imponer a la hora de eliminar pelos escrotales. Al oír semejante afrenta contra la delicadeza testicular, mi mente vagó por crueles universos paralelos en los que continuamente había depilaciones forzosas, donde los pelos se arrancaban en potros de tortura mediante bocados de cabra, y donde las calvas se pulían con piedra pómez de manera inmisericorde a los alaridos de los sufrientes. Semejante panorama me dejó en un shock del que salí a tiempo de escuchar cómo cierta persona se depiló el perineo con crema depilatoria, originando un dolor y un escozor solamente comparable al producido por un lavatorio con ácido sulfúrico. De nuevo, me sentí fuera de lugar, y con mis ojos en blanco, prometí que siempre usaría cuchilla, que como máximo, sólo deja cortes....

4.4.07

Terapia Capilar...

Ayer noche decidí romper con mi reciente pasado de melenudo rebelde y cortar de raíz con una época pretérita de enfrentamiento con el poder peludo. Así que, ni corto pero sí perezoso, agarré la maquinilla eléctrica y la pasé reiteradas veces por mi ilustre cabeza, quedándome al final un cráneo de lo más pinturero y pelón. Hoy, por tanto, fui el centro de atención de mi cochino sitio de trabajo, y a la hora del café, surgió una interesante charla acerca del tema greñudo.

Hallábanos los de siempre y en el sitio de siempre (somos personas de hábitos) charlando animadamente sobre cierto viaje al aueropuerto cuando surgió el tópico del que he venido hablando: El transplante de pelo testicular hacia la cabeza, punta de lanza de los pelones involuntarios y piedra angular de su existencia cotidiana.

Inicialmente, se examinó el método, el cual consistía en ir implantando poco a poco mechoncillos de pelo ensortijado en las frentes sobrias y despejadas de los sujetos. Evidentemente, es una vía de actuación de lo más lamentable, sobre todo si se mantienen los hábitos sexuales masturbatorios de una vez al día, ya que lentamente, se ve cómo se pasa de tener un pubis frondoso y con fauna propia a tener una llanura estéril, sin vida y coronada por un falo igualmente imberbe, alzado cual columna marmórea que marcara el fin del mundo. Todo ello, por supuesto, tapizando lentamente la calva de dicha persona humana. Ello me llevó a una serie de cuestiones importante: Cuando se rasque la cabeza, ¿le olerá a dicha persona la mano a pene? ¿Tendrá que lavarse la cabeza con champú anticaspa ó con jabón antiladillas? ¿Dolerán los tirones con el peine como una sacrosanta patada en los testículos? Estos interrogantes me avasallaron en exceso, y hube de cambiar la fuente de los cabellos ensortijados, optando por lo que podría ser una maravilla para el género masculino calvo: Un implante de pelo de vulva fémina, con su fragancia turgente y refrescante. Sin embargo, la situación es, si cabe, más delicada, ya que automáticamente, los receptores del implante andarían rascándose la cabeza a todas las horas, originando llagas y satisfacción a partes iguales. Otro problema añadido resultaría de la uniforme estética de dichos receptores, ya que la raya en el medio de la cabeza sería la norma común.

A punto del colapso, decidí descartar los pelos ensortijados, fuente de todos los problemas capilares, y opté por cabellos lisos, que posibilitarían a sus afortunados poseedores el poder agitar su melena al viento cual modernos Aragorns seductores; al indagar sobre las zonas a elegir para extraer el cabello, quedé hondamente afectado al constatar que los folículos habrían de ser extractos bien de los sobacos, bien de la zona anal-perineal. En ese momento, alcancé a imaginar un héroe de leyenda, con una larga melena ondeando al viento y esparciendo efluvios pestilentes al moverse, inundando los alrededores con un tufo a mierda inaguantable debido a su implante de pelo anal en la cabeza... Menos mal que la conversación volvió de nuevo por los derroteros de siempre, centrándonos en la crítica a un bar en el que las camareras se muestran exhuberantes y casi muestran sus turgentes pechos sin misericordia junto con pitraco selecto.

Calvorum electum semus.

3.4.07

Encuentros Sorprendentes...

Volviendo a mis raíces, hace unos días pude retomar mi más tradicional hábito, mi más inefable seña de autenticidad: Pude pitraquear vilmente durante un interesante período de tiempo, durante el cual, pollos asados desfilaron ante mis fauces, junto con chuletas, alubias, trozos de pizza, tacos, nachos y demás batiburrillo gastronómico. Ni qué decir tiene que acabé harto, saciado, hasta la bandera de comida y con un sueño un tanto acusado. Para mitigar semejante panorama, la parte del cónclave que se atrevió a acudir al susodicho buffet, atendió una llamada de La Mujer Aislada, en la que se nos conminaba a asistir a una fiestecilla de despedida de cierta mujer médica. Evidentemente, acudimos en tropel todos los allí reunidos, léase BertoliniMan y señora, FragmentKlander y señora, CentolloMan, Van Pollen, El Gaucho Garchador y yo, Mr. Crápula. A la llegada a la fiesta, El Gaucho Garchador y yo comenzamos con un ronda de rones caribeños que fue secundada por el increíble Van Pollen, ronda necesaria para poder imbuirnos en un dantesco espectáculo de country tejano del más rancio abolengo. En medio de tamañas miasmas musciales, pude conocer a la que se convirtió en el personaje de la noche sin duda alguna: Lady Nokia. El Gaucho Garchador me la presentó de buenas maneras y de buena fe, aún a sabiendas de la característica más peculiar de dicha señora: Su extremada velocidad de subida de datos verbales a cualquiera que por allí pasara. Cuando comencé un diálogo con ella, me pareció simpática, pero con una ligera tendencia a hablar muy rápido... Ligera tendencia... Al cabo de un rato, quedé perplejo por la inmensa verborrea pendiente de procesar para poder continuar la charla con ella. Yo miraba a BertoliniMan y éste reía y reía sin parar a costa de mi sufrir, de la cara que puse al intentar procesar palabras a una velocidad que superaba con creces mis etílicas capacidades, más degradadas, si cabe, por la ingesta continua de copazos. En un momento dado, me puse a hablar con DoñaJefa (otra nueva adquisición) tratando de relajar mi martilleada y vidriosa mente, mientras Lady Nokia hacía estragos con CentolloMan, el cual, santo varón, supuraba miradas en blanco al infinito del cielo nocturno. Tras unos minutos, no obstante, y en un alarde de valentía y de escasa capacidad de reacción, volví a conversar con la susodicha Lady Nokia, en un intento por esclarecer si eran mis lamentables cualidades como interlocutor medio cocido lo que motivó mi empanada mental previa, o si fue, como medio imaginaba, su torrente declamatorio sin control. Al cabo de dos minutos de estar hablando sobre un teléfono-PDA grotesco, comprendí que, si bien estaba bastante demacrado (mentalmente hablando), era la terrorífica oratoria de Lady Nokia la que consumía lentamente, la que motivaba mi espiral sin fin hacia los negros abismos de la incomunicación... Hube por ello de refugiarme de nuevo en la bebida, como siempre he hecho, motivando finalmente un pensamiento: No soy crápula por convicción, soy un vividor por las circunstancias sociales que me han rodeado siempre... Ayudadas estas últimas por una buena predisposición interior, jur, jur, jur.

No obstante, la grandeza del cónclave crápula reside en la aceptación de todos los individuos, cuando más peculiares, mejor, por lo que desde aquí declaro la caída de DoñaJefa y de Lady Nokia en las redes del grupo, para futuros momentos de buen hacer y cachondeo.

Teología Parda...


La Srta. Crapulilla me hace partícipe de otro exceso religioso, esta vez íntimamente relacionado con la letrina de país que habito desde hace cierto tiempo. De seguir por este camino, en breve tendré que dedicarme a escribir sobre religión, cosa que no me llama mucho la atención, pero en lo que siempre estoy dispuesto a cagarme, al igual que en tantos otros tópicos. Sin embargo, en este caso, he sentido una punzada de nostalgia, un algo interior que, aunque defequé hace un rato, no recordaba desde hacía tiempo. El ver al inigualable Chuck Norris en plan San Pancracio de los USA (como bien me comentó el Dr. Ruina) me trasladó rápidamente a una infancia marcada por películas de Charles Bronson y Bruce Lee. Una infancia en la que forjé mi carácter rebelde y tocahuevos a base de observar cómo esta caterva de vengadores urbanos repartían galletones a diestro y siniestro, arrancaban cabezas a base de cañonazos y se cagaban en estas cabezas como colofón a su faena. Dulce pedagogía que me hizo ser lo que soy a fecha cotidiana, un degenerado violento y pornófilo que se siente orgulloso de tales aficiones. Época dorada en la cual bajaba a la calle y me dedicaba a jugar con el resto de despojos sociales a ser Bruce Lee en Hong Kong pegando pedradas a quien se ponía por delante.... ¿En qué ha quedado esta mísera sociedad, que ha hecho que los niños sean gilipollas perdidos y yo no pueda ir por la calle propinando patadas en los testículos ajenos? Desde aquí llamo a adorar a esos ídolos olvidados que resultaron tan beneficiosos en una era pasada. Desde mi cátedra llamo a descargar, junto al porno, películas de estos mitos homéricos y quiméricos.

27.3.07

Ídolos variados...

Hace unos días, recibí de manos de la Srta. Crapulilla la imagen que exhibo impúdicamente en este espacio. Cierto terrorista iconofílico anejo a la susodicha Srta., ha creado esta pieza de imaginería cotidiana que haría palidecer al mismo H. P. Lovecraft. En dicha escultura, se representa lo que yo entiendo como un dios fornicador desaforado, sin miramientos, que sodomiza al momento las almas que le llegan. Parece ser también un dios de una región soleada, porque no se explicaría si no, el sombrerete con túnica adherida. Lo que me choca es el curioso grafismo inscrito en el referido sombrerete, con ciertas analogías con el dios cristiano, lo cual puede ser una manera de relacionar la divinidad con lo terrenal. Ahora bien, el elemento más representativo de todos los hallados en la figura no es otro que el alargado báculo que porta la figura, símbolo de la tetralogía que ostenta. Con dos piernas, corre por los firmamentos; con su báculo, bendice cada punto que toca, y con su falo, se lo fornica sin pensárselo. Esta es la clase de divinidades que precisamos: Dioses que preconicen la fornicación, la masturbación, el goce sexual de cualquier tipo. La pornografía sería su vehículo de predicación y penetración, tanto mental como anal. En esta pornocracia, las masas serían felices, en su concubinato lícito, necesario y placentero. La economía apoyaría cualquier demanda social de porno, alcohol y drogas, retransmitiendo vía internet películas X de todo corte y/o apariencia. Se acabaron las épocas de políticos corruptos y de religiones opresivas; este ídolo sexual nos curará a todos. Ya no se adorará al becerro de oro ni a los dioses invisibles, sino al diosecillo con falo de barro, que nos proporcionó la mejor sociedad de todas las épocas: La pornocrática. Creo que me presentaré para presidente en breve, me están entrando ganas...

Anhelos epistemológicos

Hoy he tomado un café con Vallecatres en un garito con un ambiente de recogimiento muy agradable. Se veían varios molletes con portátil, entablando la única relación capaz de establecerse en este país de mierda, a distancia; entre el marasmo de gente aislada y navegando entre la mierda de internet, coexistían pacíficos entes humanos que leían libros o apuntes, y así hallábame escrutando la extensión del antro con la mirada cuando mis ojos se posaron en el más grande ejemplar del globo terráqueo del bar: Un bohemio. Un puto bohemio. El ideal de todos los ideales filosóficos. En ese momento, tuve una revelación. En ese momento quise ser un ser como él, subir al cielo del conocimiento. Deseé en ese momento el llevar sus sandalias abiertas con los calcetines mugrientos de color negro asomando por las aberturas. Anhelé llevar una bufanda como la que llevaba, comida de mierda y enrollada hasta más no poder en el cuello. Su barba de tres días, escasa y molesta a la vista es el paradigma de la rebelión contra el sistema que nos oprime y asfixia nuestra imaginación. El pantalón del chándal que llevaba, más lleno de mierda que la bufanda, si cabe, me provocó instantáneas eyaculaciones mentales que originaron increíbles orgasmos psicológicos de los que aún me estoy recuperando. En ese momento, me miré y reconocí que soy un mierda (aunque ya lo había hecho antes), que solamente viendo porno y masturbándome en sueños de whisky no llegaré a ningún lado. Si no, basta con ver la ruina que fue mi luminaria literaria, el gran Bukowski.

En ese momento, comprendí mi vacuidad y, como ente vacío, me dediqué a pegarle un chupetón al café que tenía delante, mientras Vallecatres me deleitaba con una interesante reflexión sobre la teoría de la reproducción asistida del boquerón pantera australiano. Manda cojones la cantidad de soplagaitas que viven en este país. De nuevo, me cago en todos ellos. He hablado.

24.3.07

Aliados allende los mares...

Hoy, mientras me serenaba tras la pérdida del Capitán Trinchaculos, he podido conversar con la Srta. Crapulilla, whisky de mi whisky, aliada incondicional de mis desventuras y fiel seguidora de mi degeneración. En esa tesitura andaba cuando se ha ofrecido libremente para promocionar este rincón de la mierda. Ello me ha hecho pensar en cuán ruinoso es el mundo que me rodea. Cuán lleno de basura se encuentra el ambiente de mi vivir. Gracias a la Srta. Crapulilla, me convertiré en adalid del movimiento erótico-crápuliano mundial, y fundaré una secta porno en la cual, yo seré el gurú que tendrá potestad sobre todas las usurpaciones de virginidades anales y orales. Esta perspectiva me hace albergar esperanza sobre el futuro, un futuro regido por los pornócratas, con una sociedad feliz, donde no habrá guerras, sino sexo. Como decía un antiguo escritor español, "a batallas de amor, campos de pluma"; en mi caso, a batallas de fornicio, campos de aceite, para lubricar sin control. Gracias a la Srta. Crapulilla, el mundo será un picadero mejor.

Ego crapulorum facerem planetorum fornicatum lugarem

23.3.07

Partidas (y no de ortos)...

Hoy ha llegado el día. El cónclave crápula se queda sin un miembro (y sin un componente también). El Capitán Trinchaculos parte hacia su destino en la nave de la locura de un mundo construido para engullir a sus habitantes. Tras beber tres vasos de ginebra, pienso en las aventuras que hemos pasado juntos, los pelotazos que nos hemos tomado. Chuletones que han pasado a formar parte del compendio de vivencias que forman nuestras barrigas alegres, y grandes conversaciones durante el simulacro de trabajo que realizo en esta letrina. Esta letrina nos unió en la búsqueda del conocimiento depravado, y es esta letrina la que nos separa, cual retrete que lanza por el desagüe seis meses de jocosa degradación.

El Capitán Trinchaculos parte hacia la tierra de los leones, una selva de asfalto en la que habrá de desarrollar todo su potencial como vividor para ser un gigoló de gasolinera, y no acabar como un ñu en un callejón, a merced de los cocodrilos urbanos. No obstante, he de reconocer que ha elegido bien su destino, estando a tiro de piedra del mayor centro de putiferio y corrupción del mundo, por lo que parte de mi amargura se disipa, sabiendo que seguirá manteniendo el pabellón crápula bien alto, como no podía ser de otra manera.

Antes de que se me pase el efecto de la ginebra, escribiré una oda a aquel que ha sido el pilar más sólido de mi estancia en este tugurio para que se acuerde de los vividores que deja aquí.

Oda al Capitán Trinchaculos

Oh, Capitán Trinchaculos! Tú que en los USA morastes,
tú que en su sistema vivistes, emplazado de vividor tu pelaje,
y en su forma de vida te cagastes,
a tí, Capitán Trinchaculos, te rindo un homenaje.

18.3.07

Visiones en una bolera...

En el epicentro del terremoto que sacude mi descoyuntado universo (es decir, la ciudad en que resido) aconteció la otra noche que el cónclave crápula decidió por mayoría abrumadora migrar a uno de los centros de ocio con más demanda que existen en este país: Una bolera, núcleo de la profesión ciega de fe hacia una vida vacía; epítome de la competitividad que, desde que son unos mierdas, les inculcan en sus grasientos cerebros, y sumidero de pecunios económicos. Evidentemente YO, como ilustre vividor, debía conocer la estructura de semejante antro de perdición, aunque aquí, los términos antro y perdición son un exceso. En fin, que tras perder de vista 15$, penetré en las intimidades del local, descubriendo sorprendido, una gran cantidad de pipiolos enfrascados en ese ritual absurdo de tirar formas fálicas mediante el tiro de una forma testicular con agujeros que no son sino reminiscencias vaginales.

Cuando tomamos posesión de las pistas de bolos que disfrutaríamos durante unas cuantas horas, no imaginé la clase de tortura que supondrían para mi inefable persona los interminable minutos que habría de pasar en ellas...

Comencé yo (no podía ser de otra manera) con un estilo inconfundible, impecable e igualmente, inútil, ya que no tiré ni una sola de las formas fálicas que me amenazaban desde el fondo de la pista. Vallecatres se reveló como el lanzador desidioso por antonomasia, consiguiendo increíbles puntuaciones de manera totalmente indiferente y castigadora. El Amo del Megaherzio hizo gala de una terrorífica técnica depurada y efectiva, obteniendo un bagaje de puntuaciones escalofriante, pero fue CentolloMan quien fue el auténtico campeón de la noche, empleando una bola altamente pesada, con trayectorias estables y rectilíneas que desembocaban en un caos de falos de madera desparramados por el suelo de la pista.

Viendo el futuro que me aguardaba, me dediqué a depurar mi estilo, consiguiendo a cambio, punzadas en el hombro, un dedo pulgar como un pene de grande y unos mareos por culpa del esfuerzo que YO, vividor entre vividores, hube de realizar. Según avanzaba la noche, el ambiente empezó a caldearse más a nivel alcohólico, pudiendo ver en un momento dado a Vallecatres bebiendo a gañote de una jarra de cerveza, su señora esposa con una sonrisa nerviosa por culpa del alcohol, a La Mujer Aislada compitiendo con mi lamentable persona por derribar falos de madera en medio de un delirio cervecero, y al Capitán Trinchaculos con los ojos vidriosos por culpa del zumo de cebada.

Sentí cómo la realidad se convulsionaba alrededor de mí, mientras cerraban la bolera y nos dedicábamos a lanzar alocadamente bolas cargadas de todo nuestro odio y frustración contra los bolos, cómo sin haber bebido nada, me hallaba en un éxtasis similar al de todo el grupo, derribando formas fálicas ciego de cansancio, mientras CentolloMan miraba con ojos de triunfador, El-Hombre-Buda-Que-Ilumina se reía de manera continua y La Mujer Aislada intentaba escapar de allí. Cuando se serenó un poco el ambiente, me escurrí vilmente hacia mi flamante montura metálico-chicharril y salí de allí escopeteado por el miedo a quedar atrapado en aquel sitio de perdición mental.

Este país actúa como un cepo que me atrapa cual gazapillo inocente y saca lo peor de mi negra alma. Ainsss....

15.3.07

Pensamientos literarios

Editando lo que tengo aquí escrito, he de decir que he conocido a un Mr. Crápula distinto del que empezó con esta letrina. Si bien el Mr. Crápula más reciente ha evolucionado en su estilo, convirtiéndose en un mordaz observador de la sociedad que lo rodea, empleando recursos estilísticos de lo más refinados y sarcásticas críticas, ha perdido parte de la rebeldía que caracterizaba al Mr. Crápula arcaico. Ese escritor incólume, degenerado, ruinoso y aún así, adorable, ese fotógrafo de una realidad paralela que existía en sus delirantes esbozos de sabiduría no terrena.

Miro en mi interior y me veo más degradado, pero no para la causa crápula. Sufro diarrea mental, porque todo lo que pienso es mierda, y mi salud sexual se resiente, puesto que las redes de descarga no son lo suficientemente rápidas para abastecerme del porno necesario para mi catarsis individual. No existen tantos molletes que mirar y sobre los que teorizar como los que había en mi tierra natal, y, por tanto, ésta es una tierra estéril que únicamente hace brotar el yermo en mi mente.

Adicionalmente, el Capitán Trinchaculos desaparecerá en breve de la escena cotidiana, con lo cual, el cónclave crápula pierde uno de sus miembros (personales y sexuales). ¿Qué época de decadencia me ha tocado vivir? ¿Qué castigo divino ha caído sobre mí por ser un iluminado? ¿Habré llegado al fondo del pozo de excrementos en el que me debatía cual alegre marranillo? Lúgubres cuestiones que me asaltan sin miramientos ni piedad, provocando que me refugie de nuevo en la bebida, vicio descafeinado en este erial humano que martiriza mi creatividad cual forma fálica martiriza el ano en el cual se encuentra introducto.

Debo decir, sin embargo, que resurgiré cual zurullo que remonta por la tubería, para seguir apestando este espacio que me rodea en aras de una civilización depravada, borrachina, lujuriosa y pitraquera en la que merezca la pena vivir. Es más, convertiré este blog en la biblia de las guarreridas españolas mentales para conveniente y connivente adoctrinamiento de la sangre nueva que amanezca a este sol inmisericorde.

Vividorum toda vita seremum.

¡Sorprendido me has, amigo Sancho!

Peculiar experiencia he tenido hoy cuando he podido leer un par de comentarios de un tal Capitán Phal-O, el cual parece ser un vividor de muy señor mío con una retórica de lo más resalada. Desde este trono de la inmundicia, animo al Sr. Phal-O a colaborar activamente en este blog para perdición de aquellos cotrinoides que caigan en sus redes y solaz de quienes leen sus aventuras cual novela de terror. Es posible que desde este momento, se entre en una nueva dimensión de la ruina expuesta en estos escritos, a lo cual, sumisa y placenteramente, me entrego sin reservas, juas, juas, juas.

P.D.- En respuesta a su sugerencia sobre la temática, que sepa que vuesa merced tiene abierto el campo a opinar sobre lo que más le plazca y/o escurra de sus santos huevos.

14.3.07

Cayendo en picado...

Noche. Bar de los USA. Copazo de ron añejo. Acompañado de CentolloMan, Van Pollen y la Señorita Mangana. Mezcla idónea para comenzar un descenso en picado hacia los insondables abismos de la decadencia. La noche empezó bien: Pitraco bueno, bonito y barato, seguido de la visita a un antro con buena música. La noche acabó mal, debido a un descubrimiento increíble que realicé: El gran CentolloMan andaba explicándole al increíble Van Pollen cómo en su juventud destacó por ser un rebelde social, un insumiso ante el sistema. Contábanos este individuo crapulón que, cierto día hace años, andaba en bicicleta alegremente, cual potrillo desbocado, cuando sintió en su cogote el gélido aliento de la autoridad, conminándolo a detenerse. Lejos de percibir dicha llamada, CentolloMan no sólo no la oyó, sino que persistió en su alegre trote bicicletero imprimiendo más brío a su pedalada. Craso error. La autoridad lo persiguió tenazmente, por calles y avenidas, por callejones y plazuelas hasta capturarlo finalmente. Lo que siguió a continuación lo ignoro, porque al ver la cara de asombro de Van Pollen, decidí ingerir una dosis masiva de alcohol para olvidarla, ya que nubes negras de desesperación aparecían en el horizonte de su mirar al escuchar semejante historia. A todo esto, la Señorita Mangana seguía castigando su hígado sin miramientos y con mi gorra puesta. Una pausa para evadirme de esta falaz recreación de la realidad. Me pregunté a qué huelen las nubes, a qué suena una erección y cuánto pesa una ventosidad. Fui arrancado súbitamente de estas importantes cuestiones por un alarido de CentolloMan que conminaba a la Señorita Mangana a que le diera un agujero. Esta vez, las nubes negras aparecían en mi pensar. Necesitaba otro trago para intentar razonar por qué me estaba pasando esto, cuando asistí atónito a una conversación entre Van Pollen y CentolloMan sobre el estrés y el riesgo de formación de grumos en el semen debido a la posibilidad elevada de que se corte como la mayonesa debido a la tensión nerviosa. Cuando escuché a CentolloMan decir que así daba más gusto, decidí que este mundo no se había hecho para mí en esta noche, así que puse el cartel de cerrado por defunción en la parte racional de mi cabeza.

Por la parte irracional no había por qué preocuparse, ya que estaba jugando a las canicas con mi inteligencia.

Depravación subacuática

En un día soleado como el de hoy, la verdad es que apetece evadirse del monótono trabajo que me absorbe y embrutece en vez de ennoblecerme. Así, hablando con el Capitán Trinchaculos sobre youtube y su éxito, a nosotros se nos ocurrió también el tener una página web sobre algún tema en boga de actualidad. Dado que el Sr. Trinchaculos se encuentra ligado íntimamente (y por una parte íntima también) al tema marino, se nos ocurrió que la ecología podría ser un buen punto de partida, así que imaginamos un sitio web que fuera tabla de salvación de los tiburones.

Me explicaba mi interlocutor que los tiburones que se comían a los piratas ya se habían extinguido, por lo que a partir de ya, sería posible organizar excursiones submarinas junto a ellos, sin necesidad de protecciones adicionales; se colgarían fotografías de lugares idílicos, de bañistas posando junto a tiburones comiendo de sus manos, barcos de ensueño, etc... Muy bucólico, le dije yo, pero habría que promocionar el sitio web con algo más. Rápidamente se nos ocurrió la idea de poner un blog, donde la afición expresara sentires que no le importan a nadie y un apartado porno en la página, más que nada, para ser incluidos en los buscadores de internet lo más rápidamente posible. Por supuesto, el acceso a los contenidos de la página serían gratis, únicamente financiados con banners, y dado que vivimos en una sociedad mercantilista, habría que alcanzar a todos los sectores de la población. De esta forma, existiría un apartado gastronómico, donde podrían encontrarse recetas de lo más variopintas para realizar con aletas de tiburón y con sus solomillos; habría una zona de descarga de música, con las opiniones de excelsos científicos dando diatribas achicharrantes durante más de dos horas por disco, así como una zona de compra de recuerdos, consistentes en collares, pulseras, accesorios, etc... realizados con colmillos de tiburón y con sus huesos. No obstante, sería en la zona porno donde radicaría el éxito de nuestra empresa. Aquí se explorarían las profundidades del océano en un sentido erótico, pudiéndose bajar vídeos de zoofilias con pulpos, sodomías de delfines, orgías interraciales en estanques llenos de pirañas (el toque tropical) e, incluso, desviaciones polares, como fornicaciones desaforadas sobre pingüinos, tanto crías como adultos. Si los ingresos por banners no resultaran suficientes, habría que agudizar más el ingenio y promover grandes producciones porno-marinas, realizando orgías en medio de una matanza de focas, por ejemplo. Sin embargo, y dadas las dificultades que entraña el trabajar a bajas temperaturas, mejor se realizaría en medio de una matanza de delfines en Escocia, pudiéndose contemplar felaciones entre charcos de sangre, sodomizaciones intestinales a ballenas azules ó coprofagia entre humanos y delfines, así como pederastia con bebés foca ó penetraciones anales a elefantes marinos.

Evidentemente, seríamos flexibles ante las demandas del público, que es quien manda y quien pone los dineros, siendo el número de atropellos a cometer, aún mayor, posiblemente. Eso sí, todos los vídeos serían de producción propia ó donaciones de filántropos desinteresados, ya que, dado que somos gente de bien, nos preocupamos por la gestión de derechos de autor, estableciendo un estricto código ético para evitar violar los copyrights. La ética y la ley ante todo.

11.3.07

Ángel de la Venganza

En mi apesadumbrado deambular por este páramo llamado USA, encontré un tugurio de lo más apetecible, pleno de grandes musicones, buenas bebidas y mejores y prietas hembras para deleite del personal. En medio de una visita a semejante local, y teniendo como fondo un temazo medio electro-tecno, CentolloMan me confesó desesperado su necesidad de no aparecer en el blog. Hizo salir de su alma la queja más angustiosa que jamás haya oído a nadie, al suplicar que no le dedicase ninguna entrada más, por encontrarse su ánimo mellado en lo más profundo. En ese pensamiento andaba yo cuando, sin previo aviso y con alevosía, atrevióse a perpetrar el más grande atentado contra mi blog: Osó decir que era el máximo protagonista del mismo y que era la vida insuflada por él lo que mantenía la estructura básica de esta letrina. Si bien es uno de los más importantes personajes por el momento, no puedo permitir que mi ego se vea afectado de esta manera ni que CentolloMan inicie una rebelión en la granja, así que héme aquí dedicándole una nueva entrada y dejando claro que su alma crápula (al igual que las de todo el cónclave) me pertenece, puesto que soy el ángel caído del olimpo de los ruinas llamado a reclutar nuevos especímenes para la causa vividora.

Cónclave Crápula, escuchad mi proclama: Nunca saldréis de aquí, y estaréis ligados a este espacio virtual por los siglos de los siglos.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡BUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Reencuentros inolvidables

Aún no me lo creo. He tenido la oportunidad de conectar con la Meca de los Crápulas vía internete, y de entre la pléyade de golfantes que por allí se alojan, tuve el honor de hablar con el Dr. Ruina, Marqués de Hueveté y Vividor Mayor del Reino. A mi mente acudieron vívidas imágenes de tiempos mejores, donde fuimos los conquistadores de la noche, reyes de esa etérea porción de la vida denominada hedonismo y faraones de los retretes, como se describió en un post anterior.

Tras unas breves frases de alegría, el Dr. Ruina pasó a describirme su actual situación económico-laboral. La última vez que pude hablar con él, estaba a punto de entrar en una multinacional de la informática, empresa que abarcaba sin reparos la distribución de equipamiento puntero desde las salinas de San Fernando hasta la última casa de Villaborregos de Abajo, pueblecito imaginario del sur de la piel de toro. Su entrada en semejante emporio supondría pingües beneficios para el clan crapuliano, dado el capital que iba a ser invertido en cubatas y puros. Sin embargo, cual no es mi sorpresa al descubrir que, emulando al dios Bukowski, me confiesa sin remordimiento que abandonó semejante potencia económica debido al esfuerzo que supondría el trabajar para ellos.

Pude conocer horrorizado cómo pretendían que llevase los mantenimientos electro-informáticos a miles de subclientes de una subcontrata no contratada y con menos papeles que una liebre. De cómo pretendían que su flamante automóvil se moviese a base de aire, al pagar una miseria por cada kilómetro recorrido. Pude conocer también los ridículos y aberrantes pecunios que percibiría por semejante esfuerzo, y por ello, no pude menos que sucumbir ante un estremecimiento de alegría cuando leí que huyó de aquella casa de locos por la puerta grande, con toda la clase que sólo se obtiene por ser un vividor. Sentí ese orgullo de las ruinas humanas, esa solidaridad de los parias económicos en esta sociedad de mierda, ese placer obtenido al vapulear al poderoso. Cada siento más la necesidad de parecerme a esta gran luminaria vividora, motivo por el cual me he pelado como una bombilla. Lo próximo será tener doscientas películas porno en el ordenador para acercarme más al paraíso, juas, juas, juas.

Breve anuncio

Estimado público: Tengo el gusto de anunciar que ha aparecido la versión seria de este retrete que tengo por blog. El link puede encontrarse en la zona de links (no me he quebrado mucho las meninges), y, dependiendo de la acogida que tenga, tendrá una larga y fructífera vida ó una caída hacia un pozo de heces de lo más espectacular. Dicho queda.

5.3.07

A la sombra de una sombrilla, con pitraco y fiesta...


A veces, uno se encuentra las maravillas más incalculables sin buscarlas a lo largo de su tortuosa vida, y eso es, precisamente, lo que me ha ocurrido hoy. Este domingo me levanté con los jugos gástricos en pie de guerra por ser el día de organización de una barbacoa en honor de la despedida de una compañera aneja al cónclave crápula, pero no tan degradada como los susodichos. Es por ello que a pesar de mi pesar, mi hambre hambrienta pudo más, y me levanté jocosamente para acudir a dicho evento.

Tras recoger a mi compañero de aventuras CentolloMan, y meterle prisa a Vallecatres y al Amo del Megaherzio, desembarcamos cual valkirias en el parque cargados de viandas, bebidas y muchos ánimos para tragar. Rápidamente, se encendieron los fuegos del averno para preparar las salchichas infernales, junto con hamburguesas demoníacas y chuletillas monstruosas. Entre bocata y refresco transcurría la tarde, cuando aconteció un suceso que cambió el rumbo de la fiesta: Andaba yo con la mirada perdida cuando sorprendí a Vallecatres tomando un chuletón (del tamaño de media vaca) como prisionero. En ese preciso instante, la gente se disipó, el cielo se tornó rojo y sentí cómo pulsaba el torrente de mi sangre en mis venas al reclamar el alma del filetón. Pareciendo que adivinara mis pensamientos, Vallecatres me invitó a compartir semejante pieza de carne, ofrecimiento que acepté de sumo gusto mediante mi veloz movimiento hacia su lado con un plato en la diestra, cubiertos en la siniestra y babas en la comisura de los labios.

Cuando tuve la oportunidad de saborear nuestra presa, descubrí la clase de sibarita que estaba hecho Vallecatres: Haciendo gala de un conocimiento supremo, mimó la carne en las llamas del infierno, tostando su exterior pero dejando un sanguinolento interior sumamente apetecible, todo ello, acompañado de excelentes efluvios vacunos que incitaban al pecado. No obstante,cuando ya tuve que quitarme el sombrero y proclamar a los cuatro vientos la virtud sibarita de Vallecatres, fue cuando llegó el turno de los postres. En ese instante, presencié la orgía de sabores más indescriptible de toda la tarde: Tras servirme varias cucharadas de helado de café, VK procedió a realizar una amalgama junto con un bizcocho de chocolate allí presente que deleitó mis papilas gustativas hasta unos niveles máximos. Sin embargo, no contento con ello, realizó una operación similar con un helado de frambuesa y el mismo bizcocho, colapsando mis centros receptores de las fragancias gastronómicas.

Cuando acabó semejante festín, me levanté como buenamente pude, satisfechas mis necesidades pitraqueras y colmado mi ánimo tras comprobar que en el mundo de los USA existen grandes sibaritas gastronómico-pitraqueros, aunque hayan tenido que venir importados de fuera de esta letrina de país.

3.3.07

Miedo y picadero en San Diego

Noche. Cervezas. Música. Los condimentos ideales para el amor mercenario de barra. Hallábanos la representación más selecta del cónclave crápula disfrutando del zumo de la cebada y observando nuestros alrededores para comentar, criticar y execrar las modas americanas en términos de mozas de buen ver. Cierto es que no se pudo extraer ninguna conclusión del susodicho bar, ya que la distribución gaussiana que pude calcular en mi delirio etílico era tan plana como mi capacidad de respuesta ante estímulos visuales tras ingerir la litrona que llevaba en la mano. Es por ello que en junta extraordinaria del grupo, se decidió huir vilmente de semejante antro amorfo y asexuado para intentar entrar en otro más normal para disfrutar de la noche y sus dádivas de alcohol. De esta forma, nos distribuimos en los troncomóviles y salimos quemando rueda de allí. A mi lado llevaba al inefable CentolloMan, y siguiéndonos iban Vallecatres, el Amo del Megaherzio, El-Hombre-Buda-Que-Ilumina y una nueva adquisición del grupito crapulón, un sueco llamado Rubiafsson y más largo que un día sin pan, pero muy buen chaval. Dado que yo estaba más perdido que un pulpo en un garaje, CentolloMan se ofreció a guiarme cual portador de luz a través de la oscuridad de la noche. Arrancamos pues y nos adentramos en la espesura del asfalto, siempre guidao por mi fiel gps humano que llevaba al lado; sin embargo, tras pasar un semáforo, la alegría se trocó inquietud. Oscuros parajes nos rodeaban y nos amenazaban con sus presencias. Negros horizontes se extendían ante nuestros ojos cual laberintos de cemento, dentro de los cuales, aguardaba el minotauro de la perdición. A todo esto, mientras mi mente hervía en la inquietud y mi metálica montura sufría las acometidas de un pavimento de mierda, CentolloMan iba a mi lado reventándose de la risa, revolcándose en el lodo de mi penar y llorando lágrimas negras de ironía a mi costa. No obstante, la cosa pareció clarear un poco cuando llegamos a una intersección con una calle conocida, ante la cual, CentolloMan me dió la última indicación para la perdición..... Al cabo de 200 metros, apareció ante nosotros un gigantesco crucifijo, marcando el punto del último lugar que esperaba encontrarme en esta ciudad: El picadero oficial, con vistas al océano pacífico por un lado, a la inmensidad del desierto por otro y a los vecinos de coche intentando hacer el salto del tigre dentro de un utilitario, todo ello presidido por el crucifijo, homenaje a tantas virginidades perdidas, a tantas penetraciones ejercidas en sus inmediaciones y al sinnúmero de felaciones allí practicadas. Tras salir de mi asombro, miré a CentolloMan con la cara desencajada mientras Vallecatres aparcaba a mi lado y empezaba a descojonarse junto con el resto del cargamento de vividores que llevaba, formulando preguntas acerca de las intenciones de haber llegado allí. A todo esto,CentolloMan había salido del coche y estaba partiéndose el ojete de la risa, y yo me hallaba ante una encrucijada, puesto que no sabía si tirar al susodicho e inefable CentolloMan por la ladera de la colina, si asarlo al calor el tubo de escape o si meterlo en el coche de nuevo y salir de allí pitando, opción que triunfó sobre todas las demás. A la bajada, dejé que Vallecatres abriera camino, cosa que permitió llegar a las inmediaciones del oasis de alcohol y tranquilidad que andábamos buscando desde hacía horas.... Desde hoy, nunca podré mirar un crucifijo de la misma forma.