13.10.06

Vivir en una cafetera

Llevo varios dias viviendo en los EEUU, y debo decir que, a primera vista todo es muy normal. Aun no he visto ningun tiroteo, ninguna violacion ni he presenciado ninguna pelea callejera entre bandas rivales (creo que todo llegara...). No obstante, si he sido testigo de un habito muy comun entre estas, gentes americanas: Llevar a todas partes un vasito con cafe. Quien dice vasito, dice un vaso de medio litro, porque estos son mas burros que un arado. Cafeses, cafeses y miles de cafeses. Alla por donde mire, hay alguien con una taza de cafe. La cafeina se respira en el aire, y empiezo a notar sus efectos al sentirme mas nervioso cada vez que miro a alguien. Jovenes matrimonios que sacan a sus hijos y a sus tazas de cafe a pasear. Al verme en el espejo, distingo rojas venas en mis ojos, producto de las noches en vela por culpa de tanto cafe. Mis poluciones nocturnas son de cafe. En el trabajo huelo a cafe, en lugar de oler a productos quimicos. Maquinas de cafe por los edificios, cafe, cafe, cafe.....Odio esta puta cultura cafetera, pues parece que viviera en una idem.
Creo que voy a relajarme tomandome un cafetito, no es bueno estar tan tirante.

10.10.06

Debut Americano

Encuéntrome sentado a lomos de mi plateada montura, camino de mi nuevo lugar de correrías crapulescas. Chicharra metálica que cruje y berrea bajo su estructura moderna. Son las 20h hora Chicago y me he tirado todo el santo día en el aire cual pelusa desbaratada y abandonada. Lo último que querría encontrarme es un elemento perturbador de mi sueño. Y lo hallé. Un elemento con forma de niña, niña malparida y malcriada, niña aberrante en su llanto y sufrimiento y, pese a su corta edad, anhelante de hacer partícipe a todo cristo de su histeria. Por mi mente se pasearon arcaicos personajes relacionados con mi estado de ánimo: Torquemada, Robespierre, Landrú, Jack el destripador, etc..., frutos todos ellos del llanto de la cría humana. No obstante, lo que más enfermó mi ánimo fue ver cómo su madre, su sacrosanta madre se entretenía leyendo sensacionalismo barato en idioma americano. Maternidad fallida. Fecundación estéril. Estrógenos malgastados en un embarazo fútil. A todo esto, el padre hallábase tratando de calmar a la mantícora de su hija a base de darle, con desidia, pitraco del más barato, seguro. Me cago en la clase media americana.