24.11.06

Majarones y Halloween, vol. 1

Sigo viviendo en esta mierda de ciudad a la espera de que cambie para mejor, aunque creo que antes me quedaré calvo.

No ha mucho que tuve la oportunidad de asistir a una fiesta de disfraces con motivo de la absurda fiesta de Halloween. Ir vestido de gilipollas me salió por 30$, pero soporté el esfuerzo económico cual campeón indómito, relamiéndome con el que prometía ser un festín de alcohol y desenfreno.

Cual no es mi sorpresa al aterrizar en el centro comercial donde se iba a organizar la orgía y encontrarme con una soledad tal, que mis únicos compañeros, el Capitán Trinchaculos y Centolloman, vestidos de la misma guisa que yo, sólo me hundieron aún más en la miseria de la vergüenza con su mera contemplación.

Antes de dejarnos llevar por la histeria, establecimos un plan de acción consistente en preguntar a alguien dónde coño estaba el local. Este plan resultó ser, en términos militares, una mierda como un trinquete, ya que nadie sabía nada de ninguna fiesta; ante esta perspectiva, opté por dejar que fueran mis compañeros de fracaso quienes llevasen la voz cantante. En esto andábamos cuando pasaron ante nosotros una gata de 1'60 (aprox.) cogida del brazo del increíble Hulk, con lo que, al seguirlos, dimos con el antro al fin.

Mi letrina favorita

Bueno, llevo 2 meses en EEUU y aún sigo vivo, no está mal. De mi lugar de trabajo no puedo decir más que es el sumidero donde convergen el mayor número de tragedias y ruinas personales que he visto hasta la fecha. Por sus pasillos pululan privilegiadas mentes, esplendorosos cerebros increíblemente dotados para hacer avanzar los engranajes de la ciencia y para detener los de sus propias vidas, amén de arruinar las de aquellos que se arriesgan a entremezclar sus apesadumbradas existencias con las suyas.
Elementos humanos que mastican becarios y defecan ciencia, reduciendo la existencia de sus míseros esclavos a detritus iluminados que continuarán la labor fagocitadora de almas en pos de la ciencia.
Con quien no contaban estos mierdas era conmigo, Mr. Crápula, vividor irremisible e irredento, que transformará esta realidad o se cagará en ella y en sus creadores. Siento el vacío del Dr. Ruina, de CarpaMan y de NuggetJander, poderosos defensores del ideal sibarita, pero he hallado nuevos aliados en mi cruzada, como el Capitán Trinchaculos y CentolloMan, guerreros en pos del crapuleo y del buen vivir. Con su ayuda, catapultaré este infame lugar al pozo de mierda de donde nunca debió salir. Por el momento, continuaré comiendo pitraco puerco y güisky perrillero, accesibles ambos por poco dinero... Mi senda de autodestrucción continúa imparable hacia la taza del báter, eterna sima rebosante de sabiduría para fundirme con ella.

Toda vita in mierdae summus.