13.2.08

¿Quién sabe dónde?

Desde el anuncio del compromiso pseudo-matrimonial de CentolloMan y de la Srta. Sharon, he de decir que el susodicho ha desaparecido casi por arte de magia de la faz de la tierra. La pregunta más inmediata es: ¿Por qué? Mi perturbada/masturbada mente vaga ajena por el universo de los USA para hallar respuestas, las cuales pueden provenir de una miríada de puntos en el espacio humano que me rodea. La más inmediata puede aparecer al calcular el cociente entre los disgustos que le proporcionamos los interfectos que componemos el cónclave y las satisfacciones obtenidas en el connubio que sostiene con la Srta. Sharon. Para que se haya dado esta situación de abandono, este cociente ha de ser, necesariamente, mayor que 1, lo cual demuestra matemáticamente la influencia perniciosa del cónclave en el género humano.

Otra posible explicación para semejante comportamiento puede provenir del hecho de que nuestro ilustre CentolloMan se ha revelado como una figura en el área del snowboarding, con los consiguientes compromisos que ello implica. Me lo imagino vestido cual guerrero cibernético, con aditamentos de ultra-alta tecnología, y preparado para deslizarse cual navaja en el viento, cortando el aire y las respiraciones, y, adicionalmente, dejando cientos de molletes femeninos en el público lubricados para oscuras desviaciones sexuales. Sin embargo, los más recientes rumores de sus actuaciones en la pista nevada confirman no éste comportamiento, sino su valía para arar la nieve con el cerete, así de salvajes se muestran las planchas de snow.

Tras descartar estas opciones de la lista, me van quedando pocas. Negra desesperación la que me rodea al elucubrar más oscuras razones... Razones que hace poco eran desconocidas para el propio CentolloMan y que al descubrirlas, han abierto una voracidad impensable en los seres humanos sexuales, y de la cual, nuestro protagonista no podrá ya salir. Me refiero a los placeres ocultos dentro del gonadismo humano, negras filias que pocos se atreven a vislumbrar en sus más abyectas pesadillas...... Me imagino a este insigne miembro del cónclave atado con cadenas a un potro de tortura donde, una tras otra, desfilarán las más variadas formas de vejación sexual que acarician la delgada línea que separa dolor y placer. No quiero imaginarme a CentolloMan con una pelota de goma en la boca y sintiendo el calor de cera derretida en sus pezones, todo ello mientras se revuelve contra su sensual torturadora, la Srta. Sharon, en aullidos guturales de placentero sufrimiento. Me calcino en temor al imaginarme a mi fiel tertuliano sucumbiendo a los deseos de la susodicha Srta. Sharon enfundada en un strap-on y dispuesta a redefinir los significados de la frase "dar de sí". Afortunadamente, al conocer a ambos dos, sé que esto no puede ser posible, ya que la Srta. Sharon exhibe una dulzura y un trato exquisito con la gente, y mi tertuliano no lo veo yo cediendo a semejantes pretensiones, por lo que esta tampoco debe ser la razón.

Por tanto, la única razón posible para su desaparición es la que resulta más contradictoria: Las últimas veces que he podido ver a CentolloMan, he constatado que está adquiriendo la forma de una cerilla, esto es, un cuerpo esquelético que soporta una cabeza fuera de sus límites físicos. Esta delgadez, debida probablemente a una actividad sexual fuera de lo corriente, es la que ha empujado a dicho personaje a una alocada carrera en busca de restaurantes por todo San Diego capaces de calmar su ansia pitraquera. Sitios gourmets en los que saciará un hambre provocada por un deseo insaciable. Antros en los que se cocinarán los más variados manjares destinados únicamente a proveer de energía para consumir su más preciado manjar, círculo vicioso que provoca que cuanto más coma, más delgado quedará...

Aclarado el misterio de la ausencia físico-psíquica de CentolloMan, sólo resta calmar a los integrantes del cónclave y conminarlos a que continúen sus vidas sin más alarmas: CentolloMan nunca se fue, siempre permaneció escondido a la vista de todos.

1.2.08

Sorpresas Inesperadas...

Tras un tiempo sin plasmar mis poderosas opiniones en este, mi espacio, retomo mi actividad con el más demoledor escrito que hubiera podido jamás plasmar en un espacio abierto. Debo decir que estas navidades han causado estragos en todo el mundo, propiciando diarreas (tanto mentales como anales), empacheras (sexuales y alimentarias) y causando una distorsión de la realidad tan increíble que han sucedido varias cosas impensables un tiempo atrás. Comenzaré por la primera y más alarmante: He vuelto con ganas de trabajar... Evidentemente, esto requiere un análisis aparte:

Tras incontables masturbaciones y escozores testiculares, he llegado a la conclusión de que si quiero conseguir algo en esta letrina llamada USA y, por ende, en la vida, debo dejar de descargar cinematografía pornográfica y dedicarme a cumplir con mi cometido de arruinar el medioambiente mediante el uso de disolventes clorados y demás escoria presente en un laboratorio cualquiera. He de decir que he probado las mieles del trabajo duro, de que el perro del superior no me vea originando ampollas en mi escroto y el poder mirar a todo el mundo por encima de mi hombro. Afanes recompensados por una soberbia inherente en mí y que me alza en un pedestal desde el cual puedo mear en el mundo... Lástima que no durará mucho, soy un conformista recalcitrante....

El segundo acontecimiento es el inicio de una dieta cuasi-exclusivamente vegetariana/ensaladera, motivado por el hecho de que, a pesar de tener un pene considerable y bastante coqueto, ha llegado un punto en el que solamente soy capaz de adivinar la textura de mi prepucio, ya que no puedo ni verlo por culpa de la inmensidad de mis depósitos adiposos en la barriga. Yo, cual Rocky Balboa en babuchas, he decidido curtir mi cuerpo y mi mete a base de dieta, de hambre, de padecimientos gastronómicos en el país del pitraco más selecto. Ruina alimenticia hecha ser vivo, destruiré sin miramientos aquello que un día se unió a mi vientre y jamás me abandonó hasta el momento....

No obstante, estos dos infames acontecimientos no son nada en comparación con la nueva del año, del siglo o tal vez del milenio, tan ofuscado me hallo: CentolloMan ha superado todos los obstáculos que parecían infranqueables para él y ha conseguido conquistar a una insuperable damisela, de nombre Srta. Sharon y que ha supuesto la auténtica revolución del miembro más peculiar del cónclave crápula.

Por mi mente pasan escenas en las que ambos dos se buscarán cual abejita a la flor, cual nube busca el sol, como fregona al cubo o como la cerilla al cigarro. Romanticismo imperecedero, imagino a un CentolloMan imparable seduciendo a la perpleja y absorta Srta. Sharon con uno de sus inefables pasodobles, marcando un territorio feromónico y realizando una danza de cortejo inapelable, en una noche oscura pero tan luminosa como pudiera ser la danza de un luciérnago al revolotear en torno a la flor que polinizará.

Pornografías andantes, ambos dos, CentolloMan y la Srta. Sharon, darán rienda suelta a las más profundas y abyectas depravaciones sexuales en las que tendrán cabidas desde poneys hasta cera ardiente, desde pinzas en pezones hasta látigos de nueve puntas, desde el cariño más duro al sadomaso más tierno. Impensable hace unos meses, veremos pasear al gran CentolloMan altivo y satisfecho de su vida sensual y sexual sin tapujos, rompiendo todos los esquemas posibles dentro del cónclave crápula...

Lo que es la vida, y yo a base de masturbaciones ínclitas e implícitas (y explícitas también)...