27.3.07
Ídolos variados...
Anhelos epistemológicos
Hoy he tomado un café con Vallecatres en un garito con un ambiente de recogimiento muy agradable. Se veían varios molletes con portátil, entablando la única relación capaz de establecerse en este país de mierda, a distancia; entre el marasmo de gente aislada y navegando entre la mierda de internet, coexistían pacíficos entes humanos que leían libros o apuntes, y así hallábame escrutando la extensión del antro con la mirada cuando mis ojos se posaron en el más grande ejemplar del globo terráqueo del bar: Un bohemio. Un puto bohemio. El ideal de todos los ideales filosóficos. En ese momento, tuve una revelación. En ese momento quise ser un ser como él, subir al cielo del conocimiento. Deseé en ese momento el llevar sus sandalias abiertas con los calcetines mugrientos de color negro asomando por las aberturas. Anhelé llevar una bufanda como la que llevaba, comida de mierda y enrollada hasta más no poder en el cuello. Su barba de tres días, escasa y molesta a la vista es el paradigma de la rebelión contra el sistema que nos oprime y asfixia nuestra imaginación. El pantalón del chándal que llevaba, más lleno de mierda que la bufanda, si cabe, me provocó instantáneas eyaculaciones mentales que originaron increíbles orgasmos psicológicos de los que aún me estoy recuperando. En ese momento, me miré y reconocí que soy un mierda (aunque ya lo había hecho antes), que solamente viendo porno y masturbándome en sueños de whisky no llegaré a ningún lado. Si no, basta con ver la ruina que fue mi luminaria literaria, el gran Bukowski.
En ese momento, comprendí mi vacuidad y, como ente vacío, me dediqué a pegarle un chupetón al café que tenía delante, mientras Vallecatres me deleitaba con una interesante reflexión sobre la teoría de la reproducción asistida del boquerón pantera australiano. Manda cojones la cantidad de soplagaitas que viven en este país. De nuevo, me cago en todos ellos. He hablado.
En ese momento, comprendí mi vacuidad y, como ente vacío, me dediqué a pegarle un chupetón al café que tenía delante, mientras Vallecatres me deleitaba con una interesante reflexión sobre la teoría de la reproducción asistida del boquerón pantera australiano. Manda cojones la cantidad de soplagaitas que viven en este país. De nuevo, me cago en todos ellos. He hablado.
24.3.07
Aliados allende los mares...
Hoy, mientras me serenaba tras la pérdida del Capitán Trinchaculos, he podido conversar con la Srta. Crapulilla, whisky de mi whisky, aliada incondicional de mis desventuras y fiel seguidora de mi degeneración. En esa tesitura andaba cuando se ha ofrecido libremente para promocionar este rincón de la mierda. Ello me ha hecho pensar en cuán ruinoso es el mundo que me rodea. Cuán lleno de basura se encuentra el ambiente de mi vivir. Gracias a la Srta. Crapulilla, me convertiré en adalid del movimiento erótico-crápuliano mundial, y fundaré una secta porno en la cual, yo seré el gurú que tendrá potestad sobre todas las usurpaciones de virginidades anales y orales. Esta perspectiva me hace albergar esperanza sobre el futuro, un futuro regido por los pornócratas, con una sociedad feliz, donde no habrá guerras, sino sexo. Como decía un antiguo escritor español, "a batallas de amor, campos de pluma"; en mi caso, a batallas de fornicio, campos de aceite, para lubricar sin control. Gracias a la Srta. Crapulilla, el mundo será un picadero mejor.
Ego crapulorum facerem planetorum fornicatum lugarem
Ego crapulorum facerem planetorum fornicatum lugarem
23.3.07
Partidas (y no de ortos)...
Hoy ha llegado el día. El cónclave crápula se queda sin un miembro (y sin un componente también). El Capitán Trinchaculos parte hacia su destino en la nave de la locura de un mundo construido para engullir a sus habitantes. Tras beber tres vasos de ginebra, pienso en las aventuras que hemos pasado juntos, los pelotazos que nos hemos tomado. Chuletones que han pasado a formar parte del compendio de vivencias que forman nuestras barrigas alegres, y grandes conversaciones durante el simulacro de trabajo que realizo en esta letrina. Esta letrina nos unió en la búsqueda del conocimiento depravado, y es esta letrina la que nos separa, cual retrete que lanza por el desagüe seis meses de jocosa degradación.
El Capitán Trinchaculos parte hacia la tierra de los leones, una selva de asfalto en la que habrá de desarrollar todo su potencial como vividor para ser un gigoló de gasolinera, y no acabar como un ñu en un callejón, a merced de los cocodrilos urbanos. No obstante, he de reconocer que ha elegido bien su destino, estando a tiro de piedra del mayor centro de putiferio y corrupción del mundo, por lo que parte de mi amargura se disipa, sabiendo que seguirá manteniendo el pabellón crápula bien alto, como no podía ser de otra manera.
Antes de que se me pase el efecto de la ginebra, escribiré una oda a aquel que ha sido el pilar más sólido de mi estancia en este tugurio para que se acuerde de los vividores que deja aquí.
El Capitán Trinchaculos parte hacia la tierra de los leones, una selva de asfalto en la que habrá de desarrollar todo su potencial como vividor para ser un gigoló de gasolinera, y no acabar como un ñu en un callejón, a merced de los cocodrilos urbanos. No obstante, he de reconocer que ha elegido bien su destino, estando a tiro de piedra del mayor centro de putiferio y corrupción del mundo, por lo que parte de mi amargura se disipa, sabiendo que seguirá manteniendo el pabellón crápula bien alto, como no podía ser de otra manera.
Antes de que se me pase el efecto de la ginebra, escribiré una oda a aquel que ha sido el pilar más sólido de mi estancia en este tugurio para que se acuerde de los vividores que deja aquí.
Oda al Capitán Trinchaculos
Oh, Capitán Trinchaculos! Tú que en los USA morastes,
tú que en su sistema vivistes, emplazado de vividor tu pelaje,
y en su forma de vida te cagastes,
a tí, Capitán Trinchaculos, te rindo un homenaje.
Oh, Capitán Trinchaculos! Tú que en los USA morastes,
tú que en su sistema vivistes, emplazado de vividor tu pelaje,
y en su forma de vida te cagastes,
a tí, Capitán Trinchaculos, te rindo un homenaje.
18.3.07
Visiones en una bolera...
En el epicentro del terremoto que sacude mi descoyuntado universo (es decir, la ciudad en que resido) aconteció la otra noche que el cónclave crápula decidió por mayoría abrumadora migrar a uno de los centros de ocio con más demanda que existen en este país: Una bolera, núcleo de la profesión ciega de fe hacia una vida vacía; epítome de la competitividad que, desde que son unos mierdas, les inculcan en sus grasientos cerebros, y sumidero de pecunios económicos. Evidentemente YO, como ilustre vividor, debía conocer la estructura de semejante antro de perdición, aunque aquí, los términos antro y perdición son un exceso. En fin, que tras perder de vista 15$, penetré en las intimidades del local, descubriendo sorprendido, una gran cantidad de pipiolos enfrascados en ese ritual absurdo de tirar formas fálicas mediante el tiro de una forma testicular con agujeros que no son sino reminiscencias vaginales.
Cuando tomamos posesión de las pistas de bolos que disfrutaríamos durante unas cuantas horas, no imaginé la clase de tortura que supondrían para mi inefable persona los interminable minutos que habría de pasar en ellas...
Comencé yo (no podía ser de otra manera) con un estilo inconfundible, impecable e igualmente, inútil, ya que no tiré ni una sola de las formas fálicas que me amenazaban desde el fondo de la pista. Vallecatres se reveló como el lanzador desidioso por antonomasia, consiguiendo increíbles puntuaciones de manera totalmente indiferente y castigadora. El Amo del Megaherzio hizo gala de una terrorífica técnica depurada y efectiva, obteniendo un bagaje de puntuaciones escalofriante, pero fue CentolloMan quien fue el auténtico campeón de la noche, empleando una bola altamente pesada, con trayectorias estables y rectilíneas que desembocaban en un caos de falos de madera desparramados por el suelo de la pista.
Viendo el futuro que me aguardaba, me dediqué a depurar mi estilo, consiguiendo a cambio, punzadas en el hombro, un dedo pulgar como un pene de grande y unos mareos por culpa del esfuerzo que YO, vividor entre vividores, hube de realizar. Según avanzaba la noche, el ambiente empezó a caldearse más a nivel alcohólico, pudiendo ver en un momento dado a Vallecatres bebiendo a gañote de una jarra de cerveza, su señora esposa con una sonrisa nerviosa por culpa del alcohol, a La Mujer Aislada compitiendo con mi lamentable persona por derribar falos de madera en medio de un delirio cervecero, y al Capitán Trinchaculos con los ojos vidriosos por culpa del zumo de cebada.
Sentí cómo la realidad se convulsionaba alrededor de mí, mientras cerraban la bolera y nos dedicábamos a lanzar alocadamente bolas cargadas de todo nuestro odio y frustración contra los bolos, cómo sin haber bebido nada, me hallaba en un éxtasis similar al de todo el grupo, derribando formas fálicas ciego de cansancio, mientras CentolloMan miraba con ojos de triunfador, El-Hombre-Buda-Que-Ilumina se reía de manera continua y La Mujer Aislada intentaba escapar de allí. Cuando se serenó un poco el ambiente, me escurrí vilmente hacia mi flamante montura metálico-chicharril y salí de allí escopeteado por el miedo a quedar atrapado en aquel sitio de perdición mental.
Este país actúa como un cepo que me atrapa cual gazapillo inocente y saca lo peor de mi negra alma. Ainsss....
Cuando tomamos posesión de las pistas de bolos que disfrutaríamos durante unas cuantas horas, no imaginé la clase de tortura que supondrían para mi inefable persona los interminable minutos que habría de pasar en ellas...
Comencé yo (no podía ser de otra manera) con un estilo inconfundible, impecable e igualmente, inútil, ya que no tiré ni una sola de las formas fálicas que me amenazaban desde el fondo de la pista. Vallecatres se reveló como el lanzador desidioso por antonomasia, consiguiendo increíbles puntuaciones de manera totalmente indiferente y castigadora. El Amo del Megaherzio hizo gala de una terrorífica técnica depurada y efectiva, obteniendo un bagaje de puntuaciones escalofriante, pero fue CentolloMan quien fue el auténtico campeón de la noche, empleando una bola altamente pesada, con trayectorias estables y rectilíneas que desembocaban en un caos de falos de madera desparramados por el suelo de la pista.
Viendo el futuro que me aguardaba, me dediqué a depurar mi estilo, consiguiendo a cambio, punzadas en el hombro, un dedo pulgar como un pene de grande y unos mareos por culpa del esfuerzo que YO, vividor entre vividores, hube de realizar. Según avanzaba la noche, el ambiente empezó a caldearse más a nivel alcohólico, pudiendo ver en un momento dado a Vallecatres bebiendo a gañote de una jarra de cerveza, su señora esposa con una sonrisa nerviosa por culpa del alcohol, a La Mujer Aislada compitiendo con mi lamentable persona por derribar falos de madera en medio de un delirio cervecero, y al Capitán Trinchaculos con los ojos vidriosos por culpa del zumo de cebada.
Sentí cómo la realidad se convulsionaba alrededor de mí, mientras cerraban la bolera y nos dedicábamos a lanzar alocadamente bolas cargadas de todo nuestro odio y frustración contra los bolos, cómo sin haber bebido nada, me hallaba en un éxtasis similar al de todo el grupo, derribando formas fálicas ciego de cansancio, mientras CentolloMan miraba con ojos de triunfador, El-Hombre-Buda-Que-Ilumina se reía de manera continua y La Mujer Aislada intentaba escapar de allí. Cuando se serenó un poco el ambiente, me escurrí vilmente hacia mi flamante montura metálico-chicharril y salí de allí escopeteado por el miedo a quedar atrapado en aquel sitio de perdición mental.
Este país actúa como un cepo que me atrapa cual gazapillo inocente y saca lo peor de mi negra alma. Ainsss....
15.3.07
Pensamientos literarios
Editando lo que tengo aquí escrito, he de decir que he conocido a un Mr. Crápula distinto del que empezó con esta letrina. Si bien el Mr. Crápula más reciente ha evolucionado en su estilo, convirtiéndose en un mordaz observador de la sociedad que lo rodea, empleando recursos estilísticos de lo más refinados y sarcásticas críticas, ha perdido parte de la rebeldía que caracterizaba al Mr. Crápula arcaico. Ese escritor incólume, degenerado, ruinoso y aún así, adorable, ese fotógrafo de una realidad paralela que existía en sus delirantes esbozos de sabiduría no terrena.
Miro en mi interior y me veo más degradado, pero no para la causa crápula. Sufro diarrea mental, porque todo lo que pienso es mierda, y mi salud sexual se resiente, puesto que las redes de descarga no son lo suficientemente rápidas para abastecerme del porno necesario para mi catarsis individual. No existen tantos molletes que mirar y sobre los que teorizar como los que había en mi tierra natal, y, por tanto, ésta es una tierra estéril que únicamente hace brotar el yermo en mi mente.
Adicionalmente, el Capitán Trinchaculos desaparecerá en breve de la escena cotidiana, con lo cual, el cónclave crápula pierde uno de sus miembros (personales y sexuales). ¿Qué época de decadencia me ha tocado vivir? ¿Qué castigo divino ha caído sobre mí por ser un iluminado? ¿Habré llegado al fondo del pozo de excrementos en el que me debatía cual alegre marranillo? Lúgubres cuestiones que me asaltan sin miramientos ni piedad, provocando que me refugie de nuevo en la bebida, vicio descafeinado en este erial humano que martiriza mi creatividad cual forma fálica martiriza el ano en el cual se encuentra introducto.
Debo decir, sin embargo, que resurgiré cual zurullo que remonta por la tubería, para seguir apestando este espacio que me rodea en aras de una civilización depravada, borrachina, lujuriosa y pitraquera en la que merezca la pena vivir. Es más, convertiré este blog en la biblia de las guarreridas españolas mentales para conveniente y connivente adoctrinamiento de la sangre nueva que amanezca a este sol inmisericorde.
Vividorum toda vita seremum.
Miro en mi interior y me veo más degradado, pero no para la causa crápula. Sufro diarrea mental, porque todo lo que pienso es mierda, y mi salud sexual se resiente, puesto que las redes de descarga no son lo suficientemente rápidas para abastecerme del porno necesario para mi catarsis individual. No existen tantos molletes que mirar y sobre los que teorizar como los que había en mi tierra natal, y, por tanto, ésta es una tierra estéril que únicamente hace brotar el yermo en mi mente.
Adicionalmente, el Capitán Trinchaculos desaparecerá en breve de la escena cotidiana, con lo cual, el cónclave crápula pierde uno de sus miembros (personales y sexuales). ¿Qué época de decadencia me ha tocado vivir? ¿Qué castigo divino ha caído sobre mí por ser un iluminado? ¿Habré llegado al fondo del pozo de excrementos en el que me debatía cual alegre marranillo? Lúgubres cuestiones que me asaltan sin miramientos ni piedad, provocando que me refugie de nuevo en la bebida, vicio descafeinado en este erial humano que martiriza mi creatividad cual forma fálica martiriza el ano en el cual se encuentra introducto.
Debo decir, sin embargo, que resurgiré cual zurullo que remonta por la tubería, para seguir apestando este espacio que me rodea en aras de una civilización depravada, borrachina, lujuriosa y pitraquera en la que merezca la pena vivir. Es más, convertiré este blog en la biblia de las guarreridas españolas mentales para conveniente y connivente adoctrinamiento de la sangre nueva que amanezca a este sol inmisericorde.
Vividorum toda vita seremum.
¡Sorprendido me has, amigo Sancho!
Peculiar experiencia he tenido hoy cuando he podido leer un par de comentarios de un tal Capitán Phal-O, el cual parece ser un vividor de muy señor mío con una retórica de lo más resalada. Desde este trono de la inmundicia, animo al Sr. Phal-O a colaborar activamente en este blog para perdición de aquellos cotrinoides que caigan en sus redes y solaz de quienes leen sus aventuras cual novela de terror. Es posible que desde este momento, se entre en una nueva dimensión de la ruina expuesta en estos escritos, a lo cual, sumisa y placenteramente, me entrego sin reservas, juas, juas, juas.
P.D.- En respuesta a su sugerencia sobre la temática, que sepa que vuesa merced tiene abierto el campo a opinar sobre lo que más le plazca y/o escurra de sus santos huevos.
P.D.- En respuesta a su sugerencia sobre la temática, que sepa que vuesa merced tiene abierto el campo a opinar sobre lo que más le plazca y/o escurra de sus santos huevos.
14.3.07
Cayendo en picado...
Noche. Bar de los USA. Copazo de ron añejo. Acompañado de CentolloMan, Van Pollen y la Señorita Mangana. Mezcla idónea para comenzar un descenso en picado hacia los insondables abismos de la decadencia. La noche empezó bien: Pitraco bueno, bonito y barato, seguido de la visita a un antro con buena música. La noche acabó mal, debido a un descubrimiento increíble que realicé: El gran CentolloMan andaba explicándole al increíble Van Pollen cómo en su juventud destacó por ser un rebelde social, un insumiso ante el sistema. Contábanos este individuo crapulón que, cierto día hace años, andaba en bicicleta alegremente, cual potrillo desbocado, cuando sintió en su cogote el gélido aliento de la autoridad, conminándolo a detenerse. Lejos de percibir dicha llamada, CentolloMan no sólo no la oyó, sino que persistió en su alegre trote bicicletero imprimiendo más brío a su pedalada. Craso error. La autoridad lo persiguió tenazmente, por calles y avenidas, por callejones y plazuelas hasta capturarlo finalmente. Lo que siguió a continuación lo ignoro, porque al ver la cara de asombro de Van Pollen, decidí ingerir una dosis masiva de alcohol para olvidarla, ya que nubes negras de desesperación aparecían en el horizonte de su mirar al escuchar semejante historia. A todo esto, la Señorita Mangana seguía castigando su hígado sin miramientos y con mi gorra puesta. Una pausa para evadirme de esta falaz recreación de la realidad. Me pregunté a qué huelen las nubes, a qué suena una erección y cuánto pesa una ventosidad. Fui arrancado súbitamente de estas importantes cuestiones por un alarido de CentolloMan que conminaba a la Señorita Mangana a que le diera un agujero. Esta vez, las nubes negras aparecían en mi pensar. Necesitaba otro trago para intentar razonar por qué me estaba pasando esto, cuando asistí atónito a una conversación entre Van Pollen y CentolloMan sobre el estrés y el riesgo de formación de grumos en el semen debido a la posibilidad elevada de que se corte como la mayonesa debido a la tensión nerviosa. Cuando escuché a CentolloMan decir que así daba más gusto, decidí que este mundo no se había hecho para mí en esta noche, así que puse el cartel de cerrado por defunción en la parte racional de mi cabeza.
Por la parte irracional no había por qué preocuparse, ya que estaba jugando a las canicas con mi inteligencia.
Por la parte irracional no había por qué preocuparse, ya que estaba jugando a las canicas con mi inteligencia.
Depravación subacuática
En un día soleado como el de hoy, la verdad es que apetece evadirse del monótono trabajo que me absorbe y embrutece en vez de ennoblecerme. Así, hablando con el Capitán Trinchaculos sobre youtube y su éxito, a nosotros se nos ocurrió también el tener una página web sobre algún tema en boga de actualidad. Dado que el Sr. Trinchaculos se encuentra ligado íntimamente (y por una parte íntima también) al tema marino, se nos ocurrió que la ecología podría ser un buen punto de partida, así que imaginamos un sitio web que fuera tabla de salvación de los tiburones.
Me explicaba mi interlocutor que los tiburones que se comían a los piratas ya se habían extinguido, por lo que a partir de ya, sería posible organizar excursiones submarinas junto a ellos, sin necesidad de protecciones adicionales; se colgarían fotografías de lugares idílicos, de bañistas posando junto a tiburones comiendo de sus manos, barcos de ensueño, etc... Muy bucólico, le dije yo, pero habría que promocionar el sitio web con algo más. Rápidamente se nos ocurrió la idea de poner un blog, donde la afición expresara sentires que no le importan a nadie y un apartado porno en la página, más que nada, para ser incluidos en los buscadores de internet lo más rápidamente posible. Por supuesto, el acceso a los contenidos de la página serían gratis, únicamente financiados con banners, y dado que vivimos en una sociedad mercantilista, habría que alcanzar a todos los sectores de la población. De esta forma, existiría un apartado gastronómico, donde podrían encontrarse recetas de lo más variopintas para realizar con aletas de tiburón y con sus solomillos; habría una zona de descarga de música, con las opiniones de excelsos científicos dando diatribas achicharrantes durante más de dos horas por disco, así como una zona de compra de recuerdos, consistentes en collares, pulseras, accesorios, etc... realizados con colmillos de tiburón y con sus huesos. No obstante, sería en la zona porno donde radicaría el éxito de nuestra empresa. Aquí se explorarían las profundidades del océano en un sentido erótico, pudiéndose bajar vídeos de zoofilias con pulpos, sodomías de delfines, orgías interraciales en estanques llenos de pirañas (el toque tropical) e, incluso, desviaciones polares, como fornicaciones desaforadas sobre pingüinos, tanto crías como adultos. Si los ingresos por banners no resultaran suficientes, habría que agudizar más el ingenio y promover grandes producciones porno-marinas, realizando orgías en medio de una matanza de focas, por ejemplo. Sin embargo, y dadas las dificultades que entraña el trabajar a bajas temperaturas, mejor se realizaría en medio de una matanza de delfines en Escocia, pudiéndose contemplar felaciones entre charcos de sangre, sodomizaciones intestinales a ballenas azules ó coprofagia entre humanos y delfines, así como pederastia con bebés foca ó penetraciones anales a elefantes marinos.
Evidentemente, seríamos flexibles ante las demandas del público, que es quien manda y quien pone los dineros, siendo el número de atropellos a cometer, aún mayor, posiblemente. Eso sí, todos los vídeos serían de producción propia ó donaciones de filántropos desinteresados, ya que, dado que somos gente de bien, nos preocupamos por la gestión de derechos de autor, estableciendo un estricto código ético para evitar violar los copyrights. La ética y la ley ante todo.
Me explicaba mi interlocutor que los tiburones que se comían a los piratas ya se habían extinguido, por lo que a partir de ya, sería posible organizar excursiones submarinas junto a ellos, sin necesidad de protecciones adicionales; se colgarían fotografías de lugares idílicos, de bañistas posando junto a tiburones comiendo de sus manos, barcos de ensueño, etc... Muy bucólico, le dije yo, pero habría que promocionar el sitio web con algo más. Rápidamente se nos ocurrió la idea de poner un blog, donde la afición expresara sentires que no le importan a nadie y un apartado porno en la página, más que nada, para ser incluidos en los buscadores de internet lo más rápidamente posible. Por supuesto, el acceso a los contenidos de la página serían gratis, únicamente financiados con banners, y dado que vivimos en una sociedad mercantilista, habría que alcanzar a todos los sectores de la población. De esta forma, existiría un apartado gastronómico, donde podrían encontrarse recetas de lo más variopintas para realizar con aletas de tiburón y con sus solomillos; habría una zona de descarga de música, con las opiniones de excelsos científicos dando diatribas achicharrantes durante más de dos horas por disco, así como una zona de compra de recuerdos, consistentes en collares, pulseras, accesorios, etc... realizados con colmillos de tiburón y con sus huesos. No obstante, sería en la zona porno donde radicaría el éxito de nuestra empresa. Aquí se explorarían las profundidades del océano en un sentido erótico, pudiéndose bajar vídeos de zoofilias con pulpos, sodomías de delfines, orgías interraciales en estanques llenos de pirañas (el toque tropical) e, incluso, desviaciones polares, como fornicaciones desaforadas sobre pingüinos, tanto crías como adultos. Si los ingresos por banners no resultaran suficientes, habría que agudizar más el ingenio y promover grandes producciones porno-marinas, realizando orgías en medio de una matanza de focas, por ejemplo. Sin embargo, y dadas las dificultades que entraña el trabajar a bajas temperaturas, mejor se realizaría en medio de una matanza de delfines en Escocia, pudiéndose contemplar felaciones entre charcos de sangre, sodomizaciones intestinales a ballenas azules ó coprofagia entre humanos y delfines, así como pederastia con bebés foca ó penetraciones anales a elefantes marinos.
Evidentemente, seríamos flexibles ante las demandas del público, que es quien manda y quien pone los dineros, siendo el número de atropellos a cometer, aún mayor, posiblemente. Eso sí, todos los vídeos serían de producción propia ó donaciones de filántropos desinteresados, ya que, dado que somos gente de bien, nos preocupamos por la gestión de derechos de autor, estableciendo un estricto código ético para evitar violar los copyrights. La ética y la ley ante todo.
11.3.07
Ángel de la Venganza
En mi apesadumbrado deambular por este páramo llamado USA, encontré un tugurio de lo más apetecible, pleno de grandes musicones, buenas bebidas y mejores y prietas hembras para deleite del personal. En medio de una visita a semejante local, y teniendo como fondo un temazo medio electro-tecno, CentolloMan me confesó desesperado su necesidad de no aparecer en el blog. Hizo salir de su alma la queja más angustiosa que jamás haya oído a nadie, al suplicar que no le dedicase ninguna entrada más, por encontrarse su ánimo mellado en lo más profundo. En ese pensamiento andaba yo cuando, sin previo aviso y con alevosía, atrevióse a perpetrar el más grande atentado contra mi blog: Osó decir que era el máximo protagonista del mismo y que era la vida insuflada por él lo que mantenía la estructura básica de esta letrina. Si bien es uno de los más importantes personajes por el momento, no puedo permitir que mi ego se vea afectado de esta manera ni que CentolloMan inicie una rebelión en la granja, así que héme aquí dedicándole una nueva entrada y dejando claro que su alma crápula (al igual que las de todo el cónclave) me pertenece, puesto que soy el ángel caído del olimpo de los ruinas llamado a reclutar nuevos especímenes para la causa vividora.
Cónclave Crápula, escuchad mi proclama: Nunca saldréis de aquí, y estaréis ligados a este espacio virtual por los siglos de los siglos.
Cónclave Crápula, escuchad mi proclama: Nunca saldréis de aquí, y estaréis ligados a este espacio virtual por los siglos de los siglos.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡BUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Reencuentros inolvidables
Aún no me lo creo. He tenido la oportunidad de conectar con la Meca de los Crápulas vía internete, y de entre la pléyade de golfantes que por allí se alojan, tuve el honor de hablar con el Dr. Ruina, Marqués de Hueveté y Vividor Mayor del Reino. A mi mente acudieron vívidas imágenes de tiempos mejores, donde fuimos los conquistadores de la noche, reyes de esa etérea porción de la vida denominada hedonismo y faraones de los retretes, como se describió en un post anterior.
Tras unas breves frases de alegría, el Dr. Ruina pasó a describirme su actual situación económico-laboral. La última vez que pude hablar con él, estaba a punto de entrar en una multinacional de la informática, empresa que abarcaba sin reparos la distribución de equipamiento puntero desde las salinas de San Fernando hasta la última casa de Villaborregos de Abajo, pueblecito imaginario del sur de la piel de toro. Su entrada en semejante emporio supondría pingües beneficios para el clan crapuliano, dado el capital que iba a ser invertido en cubatas y puros. Sin embargo, cual no es mi sorpresa al descubrir que, emulando al dios Bukowski, me confiesa sin remordimiento que abandonó semejante potencia económica debido al esfuerzo que supondría el trabajar para ellos.
Pude conocer horrorizado cómo pretendían que llevase los mantenimientos electro-informáticos a miles de subclientes de una subcontrata no contratada y con menos papeles que una liebre. De cómo pretendían que su flamante automóvil se moviese a base de aire, al pagar una miseria por cada kilómetro recorrido. Pude conocer también los ridículos y aberrantes pecunios que percibiría por semejante esfuerzo, y por ello, no pude menos que sucumbir ante un estremecimiento de alegría cuando leí que huyó de aquella casa de locos por la puerta grande, con toda la clase que sólo se obtiene por ser un vividor. Sentí ese orgullo de las ruinas humanas, esa solidaridad de los parias económicos en esta sociedad de mierda, ese placer obtenido al vapulear al poderoso. Cada siento más la necesidad de parecerme a esta gran luminaria vividora, motivo por el cual me he pelado como una bombilla. Lo próximo será tener doscientas películas porno en el ordenador para acercarme más al paraíso, juas, juas, juas.
Tras unas breves frases de alegría, el Dr. Ruina pasó a describirme su actual situación económico-laboral. La última vez que pude hablar con él, estaba a punto de entrar en una multinacional de la informática, empresa que abarcaba sin reparos la distribución de equipamiento puntero desde las salinas de San Fernando hasta la última casa de Villaborregos de Abajo, pueblecito imaginario del sur de la piel de toro. Su entrada en semejante emporio supondría pingües beneficios para el clan crapuliano, dado el capital que iba a ser invertido en cubatas y puros. Sin embargo, cual no es mi sorpresa al descubrir que, emulando al dios Bukowski, me confiesa sin remordimiento que abandonó semejante potencia económica debido al esfuerzo que supondría el trabajar para ellos.
Pude conocer horrorizado cómo pretendían que llevase los mantenimientos electro-informáticos a miles de subclientes de una subcontrata no contratada y con menos papeles que una liebre. De cómo pretendían que su flamante automóvil se moviese a base de aire, al pagar una miseria por cada kilómetro recorrido. Pude conocer también los ridículos y aberrantes pecunios que percibiría por semejante esfuerzo, y por ello, no pude menos que sucumbir ante un estremecimiento de alegría cuando leí que huyó de aquella casa de locos por la puerta grande, con toda la clase que sólo se obtiene por ser un vividor. Sentí ese orgullo de las ruinas humanas, esa solidaridad de los parias económicos en esta sociedad de mierda, ese placer obtenido al vapulear al poderoso. Cada siento más la necesidad de parecerme a esta gran luminaria vividora, motivo por el cual me he pelado como una bombilla. Lo próximo será tener doscientas películas porno en el ordenador para acercarme más al paraíso, juas, juas, juas.
Breve anuncio
Estimado público: Tengo el gusto de anunciar que ha aparecido la versión seria de este retrete que tengo por blog. El link puede encontrarse en la zona de links (no me he quebrado mucho las meninges), y, dependiendo de la acogida que tenga, tendrá una larga y fructífera vida ó una caída hacia un pozo de heces de lo más espectacular. Dicho queda.
5.3.07
A la sombra de una sombrilla, con pitraco y fiesta...

A veces, uno se encuentra las maravillas más incalculables sin buscarlas a lo largo de su tortuosa vida, y eso es, precisamente, lo que me ha ocurrido hoy. Este domingo me levanté con los jugos gástricos en pie de guerra por ser el día de organización de una barbacoa en honor de la despedida de una compañera aneja al cónclave crápula, pero no tan degradada como los susodichos. Es por ello que a pesar de mi pesar, mi hambre hambrienta pudo más, y me levanté jocosamente para acudir a dicho evento.
Tras recoger a mi compañero de aventuras CentolloMan, y meterle prisa a Vallecatres y al Amo del Megaherzio, desembarcamos cual valkirias en el parque cargados de viandas, bebidas y muchos ánimos para tragar. Rápidamente, se encendieron los fuegos del averno para preparar las salchichas infernales, junto con hamburguesas demoníacas y chuletillas monstruosas. Entre bocata y refresco transcurría la tarde, cuando aconteció un suceso que cambió el rumbo de la fiesta: Andaba yo con la mirada perdida cuando sorprendí a Vallecatres tomando un chuletón (del tamaño de media vaca) como prisionero. En ese preciso instante, la gente se disipó, el cielo se tornó rojo y sentí cómo pulsaba el torrente de mi sangre en mis venas al reclamar el alma del filetón. Pareciendo que adivinara mis pensamientos, Vallecatres me invitó a compartir semejante pieza de carne, ofrecimiento que acepté de sumo gusto mediante mi veloz movimiento hacia su lado con un plato en la diestra, cubiertos en la siniestra y babas en la comisura de los labios.
Cuando tuve la oportunidad de saborear nuestra presa, descubrí la clase de sibarita que estaba hecho Vallecatres: Haciendo gala de un conocimiento supremo, mimó la carne en las llamas del infierno, tostando su exterior pero dejando un sanguinolento interior sumamente apetecible, todo ello, acompañado de excelentes efluvios vacunos que incitaban al pecado. No obstante,cuando ya tuve que quitarme el sombrero y proclamar a los cuatro vientos la virtud sibarita de Vallecatres, fue cuando llegó el turno de los postres. En ese instante, presencié la orgía de sabores más indescriptible de toda la tarde: Tras servirme varias cucharadas de helado de café, VK procedió a realizar una amalgama junto con un bizcocho de chocolate allí presente que deleitó mis papilas gustativas hasta unos niveles máximos. Sin embargo, no contento con ello, realizó una operación similar con un helado de frambuesa y el mismo bizcocho, colapsando mis centros receptores de las fragancias gastronómicas.
Cuando acabó semejante festín, me levanté como buenamente pude, satisfechas mis necesidades pitraqueras y colmado mi ánimo tras comprobar que en el mundo de los USA existen grandes sibaritas gastronómico-pitraqueros, aunque hayan tenido que venir importados de fuera de esta letrina de país.
Tras recoger a mi compañero de aventuras CentolloMan, y meterle prisa a Vallecatres y al Amo del Megaherzio, desembarcamos cual valkirias en el parque cargados de viandas, bebidas y muchos ánimos para tragar. Rápidamente, se encendieron los fuegos del averno para preparar las salchichas infernales, junto con hamburguesas demoníacas y chuletillas monstruosas. Entre bocata y refresco transcurría la tarde, cuando aconteció un suceso que cambió el rumbo de la fiesta: Andaba yo con la mirada perdida cuando sorprendí a Vallecatres tomando un chuletón (del tamaño de media vaca) como prisionero. En ese preciso instante, la gente se disipó, el cielo se tornó rojo y sentí cómo pulsaba el torrente de mi sangre en mis venas al reclamar el alma del filetón. Pareciendo que adivinara mis pensamientos, Vallecatres me invitó a compartir semejante pieza de carne, ofrecimiento que acepté de sumo gusto mediante mi veloz movimiento hacia su lado con un plato en la diestra, cubiertos en la siniestra y babas en la comisura de los labios.
Cuando tuve la oportunidad de saborear nuestra presa, descubrí la clase de sibarita que estaba hecho Vallecatres: Haciendo gala de un conocimiento supremo, mimó la carne en las llamas del infierno, tostando su exterior pero dejando un sanguinolento interior sumamente apetecible, todo ello, acompañado de excelentes efluvios vacunos que incitaban al pecado. No obstante,cuando ya tuve que quitarme el sombrero y proclamar a los cuatro vientos la virtud sibarita de Vallecatres, fue cuando llegó el turno de los postres. En ese instante, presencié la orgía de sabores más indescriptible de toda la tarde: Tras servirme varias cucharadas de helado de café, VK procedió a realizar una amalgama junto con un bizcocho de chocolate allí presente que deleitó mis papilas gustativas hasta unos niveles máximos. Sin embargo, no contento con ello, realizó una operación similar con un helado de frambuesa y el mismo bizcocho, colapsando mis centros receptores de las fragancias gastronómicas.
Cuando acabó semejante festín, me levanté como buenamente pude, satisfechas mis necesidades pitraqueras y colmado mi ánimo tras comprobar que en el mundo de los USA existen grandes sibaritas gastronómico-pitraqueros, aunque hayan tenido que venir importados de fuera de esta letrina de país.
3.3.07
Miedo y picadero en San Diego
Noche. Cervezas. Música. Los condimentos ideales para el amor mercenario de barra. Hallábanos la representación más selecta del cónclave crápula disfrutando del zumo de la cebada y observando nuestros alrededores para comentar, criticar y execrar las modas americanas en términos de mozas de buen ver. Cierto es que no se pudo extraer ninguna conclusión del susodicho bar, ya que la distribución gaussiana que pude calcular en mi delirio etílico era tan plana como mi capacidad de respuesta ante estímulos visuales tras ingerir la litrona que llevaba en la mano. Es por ello que en junta extraordinaria del grupo, se decidió huir vilmente de semejante antro amorfo y asexuado para intentar entrar en otro más normal para disfrutar de la noche y sus dádivas de alcohol. De esta forma, nos distribuimos en los troncomóviles y salimos quemando rueda de allí. A mi lado llevaba al inefable CentolloMan, y siguiéndonos iban Vallecatres, el Amo del Megaherzio, El-Hombre-Buda-Que-Ilumina y una nueva adquisición del grupito crapulón, un sueco llamado Rubiafsson y más largo que un día sin pan, pero muy buen chaval. Dado que yo estaba más perdido que un pulpo en un garaje, CentolloMan se ofreció a guiarme cual portador de luz a través de la oscuridad de la noche. Arrancamos pues y nos adentramos en la espesura del asfalto, siempre guidao por mi fiel gps humano que llevaba al lado; sin embargo, tras pasar un semáforo, la alegría se trocó inquietud. Oscuros parajes nos rodeaban y nos amenazaban con sus presencias. Negros horizontes se extendían ante nuestros ojos cual laberintos de cemento, dentro de los cuales, aguardaba el minotauro de la perdición. A todo esto, mientras mi mente hervía en la inquietud y mi metálica montura sufría las acometidas de un pavimento de mierda, CentolloMan iba a mi lado reventándose de la risa, revolcándose en el lodo de mi penar y llorando lágrimas negras de ironía a mi costa. No obstante, la cosa pareció clarear un poco cuando llegamos a una intersección con una calle conocida, ante la cual, CentolloMan me dió la última indicación para la perdición..... Al cabo de 200 metros, apareció ante nosotros un gigantesco crucifijo, marcando el punto del último lugar que esperaba encontrarme en esta ciudad: El picadero oficial, con vistas al océano pacífico por un lado, a la inmensidad del desierto por otro y a los vecinos de coche intentando hacer el salto del tigre dentro de un utilitario, todo ello presidido por el crucifijo, homenaje a tantas virginidades perdidas, a tantas penetraciones ejercidas en sus inmediaciones y al sinnúmero de felaciones allí practicadas. Tras salir de mi asombro, miré a CentolloMan con la cara desencajada mientras Vallecatres aparcaba a mi lado y empezaba a descojonarse junto con el resto del cargamento de vividores que llevaba, formulando preguntas acerca de las intenciones de haber llegado allí. A todo esto,CentolloMan había salido del coche y estaba partiéndose el ojete de la risa, y yo me hallaba ante una encrucijada, puesto que no sabía si tirar al susodicho e inefable CentolloMan por la ladera de la colina, si asarlo al calor el tubo de escape o si meterlo en el coche de nuevo y salir de allí pitando, opción que triunfó sobre todas las demás. A la bajada, dejé que Vallecatres abriera camino, cosa que permitió llegar a las inmediaciones del oasis de alcohol y tranquilidad que andábamos buscando desde hacía horas.... Desde hoy, nunca podré mirar un crucifijo de la misma forma.
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