Sigo viviendo en esta mierda de ciudad a la espera de que cambie para mejor, aunque creo que antes me quedaré calvo.
No ha mucho que tuve la oportunidad de asistir a una fiesta de disfraces con motivo de la absurda fiesta de Halloween. Ir vestido de gilipollas me salió por 30$, pero soporté el esfuerzo económico cual campeón indómito, relamiéndome con el que prometía ser un festín de alcohol y desenfreno.
Cual no es mi sorpresa al aterrizar en el centro comercial donde se iba a organizar la orgía y encontrarme con una soledad tal, que mis únicos compañeros, el Capitán Trinchaculos y Centolloman, vestidos de la misma guisa que yo, sólo me hundieron aún más en la miseria de la vergüenza con su mera contemplación.
Antes de dejarnos llevar por la histeria, establecimos un plan de acción consistente en preguntar a alguien dónde coño estaba el local. Este plan resultó ser, en términos militares, una mierda como un trinquete, ya que nadie sabía nada de ninguna fiesta; ante esta perspectiva, opté por dejar que fueran mis compañeros de fracaso quienes llevasen la voz cantante. En esto andábamos cuando pasaron ante nosotros una gata de 1'60 (aprox.) cogida del brazo del increíble Hulk, con lo que, al seguirlos, dimos con el antro al fin.
No ha mucho que tuve la oportunidad de asistir a una fiesta de disfraces con motivo de la absurda fiesta de Halloween. Ir vestido de gilipollas me salió por 30$, pero soporté el esfuerzo económico cual campeón indómito, relamiéndome con el que prometía ser un festín de alcohol y desenfreno.
Cual no es mi sorpresa al aterrizar en el centro comercial donde se iba a organizar la orgía y encontrarme con una soledad tal, que mis únicos compañeros, el Capitán Trinchaculos y Centolloman, vestidos de la misma guisa que yo, sólo me hundieron aún más en la miseria de la vergüenza con su mera contemplación.
Antes de dejarnos llevar por la histeria, establecimos un plan de acción consistente en preguntar a alguien dónde coño estaba el local. Este plan resultó ser, en términos militares, una mierda como un trinquete, ya que nadie sabía nada de ninguna fiesta; ante esta perspectiva, opté por dejar que fueran mis compañeros de fracaso quienes llevasen la voz cantante. En esto andábamos cuando pasaron ante nosotros una gata de 1'60 (aprox.) cogida del brazo del increíble Hulk, con lo que, al seguirlos, dimos con el antro al fin.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario