Tras un tiempo sin plasmar mis poderosas opiniones en este, mi espacio, retomo mi actividad con el más demoledor escrito que hubiera podido jamás plasmar en un espacio abierto. Debo decir que estas navidades han causado estragos en todo el mundo, propiciando diarreas (tanto mentales como anales), empacheras (sexuales y alimentarias) y causando una distorsión de la realidad tan increíble que han sucedido varias cosas impensables un tiempo atrás. Comenzaré por la primera y más alarmante: He vuelto con ganas de trabajar... Evidentemente, esto requiere un análisis aparte:
Tras incontables masturbaciones y escozores testiculares, he llegado a la conclusión de que si quiero conseguir algo en esta letrina llamada USA y, por ende, en la vida, debo dejar de descargar cinematografía pornográfica y dedicarme a cumplir con mi cometido de arruinar el medioambiente mediante el uso de disolventes clorados y demás escoria presente en un laboratorio cualquiera. He de decir que he probado las mieles del trabajo duro, de que el perro del superior no me vea originando ampollas en mi escroto y el poder mirar a todo el mundo por encima de mi hombro. Afanes recompensados por una soberbia inherente en mí y que me alza en un pedestal desde el cual puedo mear en el mundo... Lástima que no durará mucho, soy un conformista recalcitrante....
El segundo acontecimiento es el inicio de una dieta cuasi-exclusivamente vegetariana/ensaladera, motivado por el hecho de que, a pesar de tener un pene considerable y bastante coqueto, ha llegado un punto en el que solamente soy capaz de adivinar la textura de mi prepucio, ya que no puedo ni verlo por culpa de la inmensidad de mis depósitos adiposos en la barriga. Yo, cual Rocky Balboa en babuchas, he decidido curtir mi cuerpo y mi mete a base de dieta, de hambre, de padecimientos gastronómicos en el país del pitraco más selecto. Ruina alimenticia hecha ser vivo, destruiré sin miramientos aquello que un día se unió a mi vientre y jamás me abandonó hasta el momento....
No obstante, estos dos infames acontecimientos no son nada en comparación con la nueva del año, del siglo o tal vez del milenio, tan ofuscado me hallo: CentolloMan ha superado todos los obstáculos que parecían infranqueables para él y ha conseguido conquistar a una insuperable damisela, de nombre Srta. Sharon y que ha supuesto la auténtica revolución del miembro más peculiar del cónclave crápula.
Por mi mente pasan escenas en las que ambos dos se buscarán cual abejita a la flor, cual nube busca el sol, como fregona al cubo o como la cerilla al cigarro. Romanticismo imperecedero, imagino a un CentolloMan imparable seduciendo a la perpleja y absorta Srta. Sharon con uno de sus inefables pasodobles, marcando un territorio feromónico y realizando una danza de cortejo inapelable, en una noche oscura pero tan luminosa como pudiera ser la danza de un luciérnago al revolotear en torno a la flor que polinizará.
Pornografías andantes, ambos dos, CentolloMan y la Srta. Sharon, darán rienda suelta a las más profundas y abyectas depravaciones sexuales en las que tendrán cabidas desde poneys hasta cera ardiente, desde pinzas en pezones hasta látigos de nueve puntas, desde el cariño más duro al sadomaso más tierno. Impensable hace unos meses, veremos pasear al gran CentolloMan altivo y satisfecho de su vida sensual y sexual sin tapujos, rompiendo todos los esquemas posibles dentro del cónclave crápula...
Lo que es la vida, y yo a base de masturbaciones ínclitas e implícitas (y explícitas también)...
Tras incontables masturbaciones y escozores testiculares, he llegado a la conclusión de que si quiero conseguir algo en esta letrina llamada USA y, por ende, en la vida, debo dejar de descargar cinematografía pornográfica y dedicarme a cumplir con mi cometido de arruinar el medioambiente mediante el uso de disolventes clorados y demás escoria presente en un laboratorio cualquiera. He de decir que he probado las mieles del trabajo duro, de que el perro del superior no me vea originando ampollas en mi escroto y el poder mirar a todo el mundo por encima de mi hombro. Afanes recompensados por una soberbia inherente en mí y que me alza en un pedestal desde el cual puedo mear en el mundo... Lástima que no durará mucho, soy un conformista recalcitrante....
El segundo acontecimiento es el inicio de una dieta cuasi-exclusivamente vegetariana/ensaladera, motivado por el hecho de que, a pesar de tener un pene considerable y bastante coqueto, ha llegado un punto en el que solamente soy capaz de adivinar la textura de mi prepucio, ya que no puedo ni verlo por culpa de la inmensidad de mis depósitos adiposos en la barriga. Yo, cual Rocky Balboa en babuchas, he decidido curtir mi cuerpo y mi mete a base de dieta, de hambre, de padecimientos gastronómicos en el país del pitraco más selecto. Ruina alimenticia hecha ser vivo, destruiré sin miramientos aquello que un día se unió a mi vientre y jamás me abandonó hasta el momento....
No obstante, estos dos infames acontecimientos no son nada en comparación con la nueva del año, del siglo o tal vez del milenio, tan ofuscado me hallo: CentolloMan ha superado todos los obstáculos que parecían infranqueables para él y ha conseguido conquistar a una insuperable damisela, de nombre Srta. Sharon y que ha supuesto la auténtica revolución del miembro más peculiar del cónclave crápula.
Por mi mente pasan escenas en las que ambos dos se buscarán cual abejita a la flor, cual nube busca el sol, como fregona al cubo o como la cerilla al cigarro. Romanticismo imperecedero, imagino a un CentolloMan imparable seduciendo a la perpleja y absorta Srta. Sharon con uno de sus inefables pasodobles, marcando un territorio feromónico y realizando una danza de cortejo inapelable, en una noche oscura pero tan luminosa como pudiera ser la danza de un luciérnago al revolotear en torno a la flor que polinizará.
Pornografías andantes, ambos dos, CentolloMan y la Srta. Sharon, darán rienda suelta a las más profundas y abyectas depravaciones sexuales en las que tendrán cabidas desde poneys hasta cera ardiente, desde pinzas en pezones hasta látigos de nueve puntas, desde el cariño más duro al sadomaso más tierno. Impensable hace unos meses, veremos pasear al gran CentolloMan altivo y satisfecho de su vida sensual y sexual sin tapujos, rompiendo todos los esquemas posibles dentro del cónclave crápula...
Lo que es la vida, y yo a base de masturbaciones ínclitas e implícitas (y explícitas también)...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario