17.5.09

Arqueología Intestinal...

Desde mi letargo en las tierras del chaparrón eterno, retomo el hilo de este rincón de la ruina con un relato poco más que escalofriante....

Hallábame dos noches atrás disfrutando de un plácido y reparador sueño en mi lecho (obtenido dicho sueño, claro está, tras una sabrosa sesión de impúdicos y húmedos tocamientos), cuando aterricé sin saberlo en un sueño. Dicho sueño me es inviable de recordar, pero no tanto como sus sensaciones, estrambóticas, extrañas y con un toque de agobio tan necesario en dichas experiencias oníricas. Tales sensaciones parece ser que tenían respuesta a un nivel menos etéreo y más humanístico, puesto que a cada minuto que pasaba, notaba yo una presión creciente en mi zona inguino-órtica (también conocida como inguino-ceretil), la cual fue en última instancia, la responsable de que en un arrebato de furia primigenia, mi cuerpo humano se despertase y, cual titán en babuchas incontrolado, me lanzase a la velocidad de la flatulencia hacia el retrete...

... Al cual llegué 0.3 microsegundos después de mi terrible despertar, soportando unas presiones telúricas intestinales que ni los cataclismos más espantosos de la humanidad han visto jamás. Sin perder ni una décima más, acabé sentado en mi cátedra de sabiduría, y 20 segundos más tarde, me desperté, maravillado del instinto de conservación de mi envoltura carnosa.

Una vez consciente (todo lo que se puede estar a las 4 de la mañana), hice balance de la situación: Hallábame en mi trono, rodeado de un tufo a mierda espectacular (incluso añejo, diría yo) y con lo que yo dí en llamar (por el tema del glamour) un pozo de petróleo en plena efusión de "oro negro" y sin visos de agotar su contenido. Demasiado optimismo.

Al ratito, el pozo cesó en su derroche de facultades, permitiéndome centrarme en descubrir qué había pasado en mi interior, descubriendo maravillado que acababa de crear un yacimiento arqueológico. En dicho yacimiento, pude encontrar maravillosos y digeridos recuerdos de buenos ratos gastronómicos, como palillos japoneses de sushi, huesos de algún antepasado del pollo e incluso, filetones de mi época dorada en los USA. No obstante, más presiones telúricas se adueñaron de mi ser interior, forzando la salida de más restos arcaicos... Entre esos nuevos restos, hallé espinas de los emblancos que hacía mi santa madre cuando yo tenía 10 años, trozos de lata de sardinas en escabeche de la marca miau y hasta un tapón de botella de pitusa cola, gran marca y mejores personas.

Escandalizado por semejantes hallazgos cuasi-alienígenas, decidí dar por finalizada la sesión arqueológica, con la consecuente limpieza escroto-perineal seguida de un vórtice de agua que arrastró hacia las simas del olvido tantas maravillas escondidas en mí... No pude sino quedarme hasta el final del maelström que se llevó parte de mis recuerdos y arrojar una lagrimita de pena por lo que nunca más volverá.... Tras la cual, decidí poner a prueba nuevamente mis afanes masturbatorios entre mis sábanas... Ainss....

2 comentarios:

Bertollini dijo...

Veo que los comentarios que te ha dejado la gente son de lo mas comprometidos con la tematica de tu entrada. Me ha maravillado el pasaje del escroto-intestinal....que sensibilidad tienes. A ver cuando le dedicas mas tiempo al blog, que no puedo pasar mas tiempo sin saber como truñas.

Anónimo dijo...


[url=http://www.homebasedbusinessprogram.com/profiles/blogs/sac-main-coach-outlet-zones-coach-outlet-store-retail-factory][b]sac longchamp[/b][/url]
[url=http://www.shenenmao.sitew.us/#Page_1.A][b]sac longchamp[/b][/url]
[url=http://shenenmaoyiss.overblog.com/][b]sac longchamp[/b][/url]
[url=http://shenenmaoyii.xanga.com/770813597/messenger-bags-for-guys---les-sacs-pour-cette-activit%C3%A9-ainsi-que-les-distinctive/][b]sac longchamp[/b][/url]
[url=http://shenenmaoyii.devhub.com/][b]sac longchamp[/b][/url]