Tras un tiempo intentando evangelizar las tierras baldías e impías de los Estados Unidos, hállome en casa española, arrascándome los testículos y sentado en mi butacón de vividor con mi nueva herramienta divulgadora de MIS conocimientos vía internet, pensando en lo que se han convertido las navidades. Aún recuerdo esa bonita época en la que aún no conocía el alcohol y su poder terapéutico, en la que los reyes magos me traían sus generosas dádivas en forma de regalos; esa época en la que los días previos a navidad respiraba la excitación (no sexual, aún era alguien casto y puro) aderezada con peladillas y mantecados. Esa navidad en la que aún no se había enraizado en esta lamentable sociedad, un hijoputa vestido de rojo que se reía al ritmo de una campanilla... Comparo esas fiestas con las que estoy vivendo hoy día, asqueado del comercio de mercachifles que pretenden venderme mierdas pinchadas en palos como las panaceas hacia la felicidad, con los reyes magos deportados por el susodicho hijoputa vestido de rojo debido a la fastuosa tendencia de la sociedad en que vivo por asimilar basura ajena. Fiestas en las que quitan el porno de la tele para poner lamentables películas "tiernas" navideñas en un intento de abducir sexual y mentalmente al personal... Menos mal que siempre quedará la pornografía por internet, bendito reducto de independencia y crapuleo para vividores como un servidor. Creo que para celebrarlo, me haré un par de pajillas en homenaje a papa noel y a su puta madre.
27.12.06
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