Estoy radiante. Iluminado. Feliz. Independientemente de que en el trabajo vaya de cráneo, en mi lamentable vida personal, he experimentado un cambio favorable. En un arrebato de locura, decidí abandonar a mi caótica y entrópica casera e irme a vivir con ChubasqueirodopitoMan, para, entre los dos, fundar un nuevo cónclave crápula casero compuesto por dos personas análogamente tocadas del ala. Si bien la mudanza fue ardua, gracias a la ayuda de BertoliniMan y señora, junto a FragmentKlander y señora, se realizó en un suspiro. Colocar los muebles en su sitio definitivo fue otro suspiro, y empezar la buena vida, una exhalación. El problema surgió cuando, cual resfriado inesperado, apareció la casera en nuestro sancta-sanctórum de la buena vida.
La susodicha individua apareció de la noche a la mañana, instalando su caravana zíngara en el salón, usurpando mis más elementales derechos al pitraco y al libre esparcimiento con su lamentable presencia. En un momento pensé que no podía ser tan penoso, pero lo era, y más de lo que pensaba, porque a su lamentable apariencia, se suma su lamentable estado de descomposición en vida... Nada aprovechable, por ende. Sin embargo, aún no había llegado lo peor...
En un momento de la noche, la interfecta abrió la boca para discutir con ciertos elementos humanos, pero en chino, con lo cual, además de la molesta voz que posee, se sumó una jerga ininteligible y que daba aún más carácter chillón al tono sonoro. Mientras que ChubasqueirodopitoMan y yo andábamos engullendo una suculenta cena, la pajarraca ésta empezó a graznar, provocándome arcadas y haciéndome vislumbrar imágenes de una época pretérita, plena de mazmorras de tortura y de violencia gratuita. Imaginé poder agarrar a semejante cacatúa y ahogarla en cemento armado, tatuarla "amor de madre" en su inmenso trasero mediante un hierro al rojo y, posteriormente, presentarle a un gorila trigre de Mozambique en celo, dentro de una jaula de 1 metro cuadrado. No obstante, cuando estaba empezando a mirar mi plato como un arma arrojadiza, la señora calló, aplacando mi ánimo de nuevo. Con todo, tras unas aclaraciones verbales sobre ciertos asuntos, me fuí a hilar seda a la cama, hasta mañana al día siguiente...
La susodicha individua apareció de la noche a la mañana, instalando su caravana zíngara en el salón, usurpando mis más elementales derechos al pitraco y al libre esparcimiento con su lamentable presencia. En un momento pensé que no podía ser tan penoso, pero lo era, y más de lo que pensaba, porque a su lamentable apariencia, se suma su lamentable estado de descomposición en vida... Nada aprovechable, por ende. Sin embargo, aún no había llegado lo peor...
En un momento de la noche, la interfecta abrió la boca para discutir con ciertos elementos humanos, pero en chino, con lo cual, además de la molesta voz que posee, se sumó una jerga ininteligible y que daba aún más carácter chillón al tono sonoro. Mientras que ChubasqueirodopitoMan y yo andábamos engullendo una suculenta cena, la pajarraca ésta empezó a graznar, provocándome arcadas y haciéndome vislumbrar imágenes de una época pretérita, plena de mazmorras de tortura y de violencia gratuita. Imaginé poder agarrar a semejante cacatúa y ahogarla en cemento armado, tatuarla "amor de madre" en su inmenso trasero mediante un hierro al rojo y, posteriormente, presentarle a un gorila trigre de Mozambique en celo, dentro de una jaula de 1 metro cuadrado. No obstante, cuando estaba empezando a mirar mi plato como un arma arrojadiza, la señora calló, aplacando mi ánimo de nuevo. Con todo, tras unas aclaraciones verbales sobre ciertos asuntos, me fuí a hilar seda a la cama, hasta mañana al día siguiente...

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