En un día soleado como el de hoy, la verdad es que apetece evadirse del monótono trabajo que me absorbe y embrutece en vez de ennoblecerme. Así, hablando con el Capitán Trinchaculos sobre youtube y su éxito, a nosotros se nos ocurrió también el tener una página web sobre algún tema en boga de actualidad. Dado que el Sr. Trinchaculos se encuentra ligado íntimamente (y por una parte íntima también) al tema marino, se nos ocurrió que la ecología podría ser un buen punto de partida, así que imaginamos un sitio web que fuera tabla de salvación de los tiburones.
Me explicaba mi interlocutor que los tiburones que se comían a los piratas ya se habían extinguido, por lo que a partir de ya, sería posible organizar excursiones submarinas junto a ellos, sin necesidad de protecciones adicionales; se colgarían fotografías de lugares idílicos, de bañistas posando junto a tiburones comiendo de sus manos, barcos de ensueño, etc... Muy bucólico, le dije yo, pero habría que promocionar el sitio web con algo más. Rápidamente se nos ocurrió la idea de poner un blog, donde la afición expresara sentires que no le importan a nadie y un apartado porno en la página, más que nada, para ser incluidos en los buscadores de internet lo más rápidamente posible. Por supuesto, el acceso a los contenidos de la página serían gratis, únicamente financiados con banners, y dado que vivimos en una sociedad mercantilista, habría que alcanzar a todos los sectores de la población. De esta forma, existiría un apartado gastronómico, donde podrían encontrarse recetas de lo más variopintas para realizar con aletas de tiburón y con sus solomillos; habría una zona de descarga de música, con las opiniones de excelsos científicos dando diatribas achicharrantes durante más de dos horas por disco, así como una zona de compra de recuerdos, consistentes en collares, pulseras, accesorios, etc... realizados con colmillos de tiburón y con sus huesos. No obstante, sería en la zona porno donde radicaría el éxito de nuestra empresa. Aquí se explorarían las profundidades del océano en un sentido erótico, pudiéndose bajar vídeos de zoofilias con pulpos, sodomías de delfines, orgías interraciales en estanques llenos de pirañas (el toque tropical) e, incluso, desviaciones polares, como fornicaciones desaforadas sobre pingüinos, tanto crías como adultos. Si los ingresos por banners no resultaran suficientes, habría que agudizar más el ingenio y promover grandes producciones porno-marinas, realizando orgías en medio de una matanza de focas, por ejemplo. Sin embargo, y dadas las dificultades que entraña el trabajar a bajas temperaturas, mejor se realizaría en medio de una matanza de delfines en Escocia, pudiéndose contemplar felaciones entre charcos de sangre, sodomizaciones intestinales a ballenas azules ó coprofagia entre humanos y delfines, así como pederastia con bebés foca ó penetraciones anales a elefantes marinos.
Evidentemente, seríamos flexibles ante las demandas del público, que es quien manda y quien pone los dineros, siendo el número de atropellos a cometer, aún mayor, posiblemente. Eso sí, todos los vídeos serían de producción propia ó donaciones de filántropos desinteresados, ya que, dado que somos gente de bien, nos preocupamos por la gestión de derechos de autor, estableciendo un estricto código ético para evitar violar los copyrights. La ética y la ley ante todo.
Me explicaba mi interlocutor que los tiburones que se comían a los piratas ya se habían extinguido, por lo que a partir de ya, sería posible organizar excursiones submarinas junto a ellos, sin necesidad de protecciones adicionales; se colgarían fotografías de lugares idílicos, de bañistas posando junto a tiburones comiendo de sus manos, barcos de ensueño, etc... Muy bucólico, le dije yo, pero habría que promocionar el sitio web con algo más. Rápidamente se nos ocurrió la idea de poner un blog, donde la afición expresara sentires que no le importan a nadie y un apartado porno en la página, más que nada, para ser incluidos en los buscadores de internet lo más rápidamente posible. Por supuesto, el acceso a los contenidos de la página serían gratis, únicamente financiados con banners, y dado que vivimos en una sociedad mercantilista, habría que alcanzar a todos los sectores de la población. De esta forma, existiría un apartado gastronómico, donde podrían encontrarse recetas de lo más variopintas para realizar con aletas de tiburón y con sus solomillos; habría una zona de descarga de música, con las opiniones de excelsos científicos dando diatribas achicharrantes durante más de dos horas por disco, así como una zona de compra de recuerdos, consistentes en collares, pulseras, accesorios, etc... realizados con colmillos de tiburón y con sus huesos. No obstante, sería en la zona porno donde radicaría el éxito de nuestra empresa. Aquí se explorarían las profundidades del océano en un sentido erótico, pudiéndose bajar vídeos de zoofilias con pulpos, sodomías de delfines, orgías interraciales en estanques llenos de pirañas (el toque tropical) e, incluso, desviaciones polares, como fornicaciones desaforadas sobre pingüinos, tanto crías como adultos. Si los ingresos por banners no resultaran suficientes, habría que agudizar más el ingenio y promover grandes producciones porno-marinas, realizando orgías en medio de una matanza de focas, por ejemplo. Sin embargo, y dadas las dificultades que entraña el trabajar a bajas temperaturas, mejor se realizaría en medio de una matanza de delfines en Escocia, pudiéndose contemplar felaciones entre charcos de sangre, sodomizaciones intestinales a ballenas azules ó coprofagia entre humanos y delfines, así como pederastia con bebés foca ó penetraciones anales a elefantes marinos.
Evidentemente, seríamos flexibles ante las demandas del público, que es quien manda y quien pone los dineros, siendo el número de atropellos a cometer, aún mayor, posiblemente. Eso sí, todos los vídeos serían de producción propia ó donaciones de filántropos desinteresados, ya que, dado que somos gente de bien, nos preocupamos por la gestión de derechos de autor, estableciendo un estricto código ético para evitar violar los copyrights. La ética y la ley ante todo.

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