Hace unos días tuve la oportunidad de conocer a una nueva adquisición del cónclave crápula en USA, El-Hombre-Buda-Que-Ilumina, persona humana masculina bastante dicharachera y jocosa, con quien es posible hablar tanto sobre la teoría más descabellada y profunda, como acerca de la majadería más superficial posible. Dado que soy alguien altamente sociable en ocasiones, me congratulo de la presencia de tamaño personaje en las reuniones crapuliano-cafeteras.
Con lo que no me esperaba encontrar era con otro individuo tan peculiar como yo, hecho que me mostró al indicarme la utilidad de la barba tipo chivo q posee un jugador americano de fútbol. Este tópico surgió al hablar de las incompatibilidades entre las barbas tipo perilla y la práctica de los cunnilinguus. Mi teoría era que en estos casos, se presenta un peligroso efecto velcro entre los vellos de ambas zonas, difuminando de nuevo la delagada línea roja existente entre el dolor y el placer; no obstante, El-Hombre-Buda-Que-Ilumina se reveló como una de las más poderosas luminarias vividoras al establecer que, no sólo el efecto velcro es despreciable, sino que el propósito de la larga barba-chivo es el recordar buenos momentos, al mantener ésta entre su maraña de pelo los aromas feromónicos de tamaña zona femenina y posibilitar (debido a su longitud) el aproximar dichos efluvios a la nariz al flexionar la barba hacia el apéndice nasal. En este momento, descubrí que, a pesar de ser un vividor, aún me queda mucho por aprender y conocer en esta jungla crapuliana en que me hallo. Desde esta tribuna, declaro a El-Hombre-Buda-Que-Ilumina digno miembro del cónclave, amén de conminar a todos sus miembros a rendirle honores. He dicho.
Con lo que no me esperaba encontrar era con otro individuo tan peculiar como yo, hecho que me mostró al indicarme la utilidad de la barba tipo chivo q posee un jugador americano de fútbol. Este tópico surgió al hablar de las incompatibilidades entre las barbas tipo perilla y la práctica de los cunnilinguus. Mi teoría era que en estos casos, se presenta un peligroso efecto velcro entre los vellos de ambas zonas, difuminando de nuevo la delagada línea roja existente entre el dolor y el placer; no obstante, El-Hombre-Buda-Que-Ilumina se reveló como una de las más poderosas luminarias vividoras al establecer que, no sólo el efecto velcro es despreciable, sino que el propósito de la larga barba-chivo es el recordar buenos momentos, al mantener ésta entre su maraña de pelo los aromas feromónicos de tamaña zona femenina y posibilitar (debido a su longitud) el aproximar dichos efluvios a la nariz al flexionar la barba hacia el apéndice nasal. En este momento, descubrí que, a pesar de ser un vividor, aún me queda mucho por aprender y conocer en esta jungla crapuliana en que me hallo. Desde esta tribuna, declaro a El-Hombre-Buda-Que-Ilumina digno miembro del cónclave, amén de conminar a todos sus miembros a rendirle honores. He dicho.

1 comentario:
Como femina que soy, he de declarar que la barba tipo perilla no solo no resulta ser un impedimento sino que, utilizada con imaginacion, resulta ser una herramienta de incalculable valor. Eso si, la clave es la imaginacion...
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