Observando a nuestro alrededor pueden hallarse peculiares personas humanas, como en todos los sitios del planeta. Pero a mi alrededor se dan cita personas y personajes de lo más interesante. Uno de ellos, evidentemente, es el inefable CentolloMan, de quien hemos tenido gran cantidad de información psicológica a lo largo del tiempo. Otro especimen digno de mención es el gran Vallecatres, el rey del mambo. Dicho interfecto resulta ser el rey de la desidia, desidia que preside sus tertulias y nuestras reuniones crapulianas y que tiene un efecto harto peculiar, cuando, aprovechándose de ella, suelta los más increíbles exabruptos sin inmutarse, cual roca eterna sobre la que descansa el pasotismo clásico. Como ya se encuentra convenientemente grabado en piedra dentro de las frases para la historia, Vallecatres lo dice todo serio, encontrando el dramatismo inherente a toda afirmación, sea una borricada o sea un axioma filosófico, lo cual motiva la jocosidad en quienes lo rodean cuando declama. No obstante, es de resaltar que es propenso a fijaciones obsesivas tras observar escenas traumáticas y dramáticas, como es la pavofilia recalcitrante que arrastra desde que asistimos al estreno de un peliculón de los que destruyen la historia.
Aún así, Vallecatres es un interlocutor loable, que posee teorías políticas de vanguardia y los postulados sexuales más coquetos que se han conocido en esta tierra de vándalos.
Y así va el país....
Ruinorum ambulantem semus
Aún así, Vallecatres es un interlocutor loable, que posee teorías políticas de vanguardia y los postulados sexuales más coquetos que se han conocido en esta tierra de vándalos.
Y así va el país....
Ruinorum ambulantem semus

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