En un momento onírico un tanto pesadillesco tras haber sufrido lo innombrable a manos de una cerveza rancia, he decidio levantarme a plasmar una nueva opinión sobre otro de los miembros del cónclave crápula, concretamente, del Señor DosOstias y su adorable esposa. Es curioso que este santo varón me inspira una gran afabilidad junto con un temor insoslayable. Este dios Jano de andar por casa presenta, sin ser falso, dos caras: Por un lado, el osito de peluche en el que se puede confiar y al que se puede achuchar por su orondo y cremoso volumen, pero por otra, veo que es ese juez implacable que es capaz de aniquilar sólo con mirar, que truena más que habla, y que, cual Maciste encolerizado, destruye cordilleras completas sólo con un galletón propinado con su mano. Sin embargo, para controlar a este titán en babuchas, tenemos a su adorable esposa, la Sra. OstiayMedia, también diosa de las dos caras, pero dos caras distintas a su vez: En una faz veo reflejada la dulzura de las nubes, el sedoso y amoroso tacto con el que la brisa del mar acaricia la costa al sol del ocaso; en la otra, la tenacidad de un tractor con motor V10 movido por fuel pesado, el empeño del sabueso rabioso con los ojos inyectados en sangre que persigue a su presa, llevándose por delante a quien haga falta, originando un empuje ante el cual, incluso el Señor DosOstias retrocede espantado a su cordillera anteriormente destruída. Creo que esta pareja son tal para cual, porque si no fuera así, hace tiempo que no habría universo vivo, jur, jur, jur.
Colosus pugnae et amorem juntadorum est.
Colosus pugnae et amorem juntadorum est.

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