3.4.07

Encuentros Sorprendentes...

Volviendo a mis raíces, hace unos días pude retomar mi más tradicional hábito, mi más inefable seña de autenticidad: Pude pitraquear vilmente durante un interesante período de tiempo, durante el cual, pollos asados desfilaron ante mis fauces, junto con chuletas, alubias, trozos de pizza, tacos, nachos y demás batiburrillo gastronómico. Ni qué decir tiene que acabé harto, saciado, hasta la bandera de comida y con un sueño un tanto acusado. Para mitigar semejante panorama, la parte del cónclave que se atrevió a acudir al susodicho buffet, atendió una llamada de La Mujer Aislada, en la que se nos conminaba a asistir a una fiestecilla de despedida de cierta mujer médica. Evidentemente, acudimos en tropel todos los allí reunidos, léase BertoliniMan y señora, FragmentKlander y señora, CentolloMan, Van Pollen, El Gaucho Garchador y yo, Mr. Crápula. A la llegada a la fiesta, El Gaucho Garchador y yo comenzamos con un ronda de rones caribeños que fue secundada por el increíble Van Pollen, ronda necesaria para poder imbuirnos en un dantesco espectáculo de country tejano del más rancio abolengo. En medio de tamañas miasmas musciales, pude conocer a la que se convirtió en el personaje de la noche sin duda alguna: Lady Nokia. El Gaucho Garchador me la presentó de buenas maneras y de buena fe, aún a sabiendas de la característica más peculiar de dicha señora: Su extremada velocidad de subida de datos verbales a cualquiera que por allí pasara. Cuando comencé un diálogo con ella, me pareció simpática, pero con una ligera tendencia a hablar muy rápido... Ligera tendencia... Al cabo de un rato, quedé perplejo por la inmensa verborrea pendiente de procesar para poder continuar la charla con ella. Yo miraba a BertoliniMan y éste reía y reía sin parar a costa de mi sufrir, de la cara que puse al intentar procesar palabras a una velocidad que superaba con creces mis etílicas capacidades, más degradadas, si cabe, por la ingesta continua de copazos. En un momento dado, me puse a hablar con DoñaJefa (otra nueva adquisición) tratando de relajar mi martilleada y vidriosa mente, mientras Lady Nokia hacía estragos con CentolloMan, el cual, santo varón, supuraba miradas en blanco al infinito del cielo nocturno. Tras unos minutos, no obstante, y en un alarde de valentía y de escasa capacidad de reacción, volví a conversar con la susodicha Lady Nokia, en un intento por esclarecer si eran mis lamentables cualidades como interlocutor medio cocido lo que motivó mi empanada mental previa, o si fue, como medio imaginaba, su torrente declamatorio sin control. Al cabo de dos minutos de estar hablando sobre un teléfono-PDA grotesco, comprendí que, si bien estaba bastante demacrado (mentalmente hablando), era la terrorífica oratoria de Lady Nokia la que consumía lentamente, la que motivaba mi espiral sin fin hacia los negros abismos de la incomunicación... Hube por ello de refugiarme de nuevo en la bebida, como siempre he hecho, motivando finalmente un pensamiento: No soy crápula por convicción, soy un vividor por las circunstancias sociales que me han rodeado siempre... Ayudadas estas últimas por una buena predisposición interior, jur, jur, jur.

No obstante, la grandeza del cónclave crápula reside en la aceptación de todos los individuos, cuando más peculiares, mejor, por lo que desde aquí declaro la caída de DoñaJefa y de Lady Nokia en las redes del grupo, para futuros momentos de buen hacer y cachondeo.

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