6.4.07

Terapia Depilatoria...

Inexplicablemente hoy ha resurgido el tema de ayer. En mi poderosa mente analítica ha surgido la duda acerca de la indeterminación del destino, ya que parezco predestinado a escribir sobre los mismos temas una y otra vez. A la hora cafetera, como no podía ser de otra forma, surgió el tema capilar, pero esta vez en forma negativa: Léase, depilación y afeitados varios. Todo esto surgió a raíz de las críticas que ha recibido mi grandiosa calva, en la cual empieza a existir ya una considerable cantidad de pelo erecto. En ese momento, la luminaria del conocimiento depilatorio, BertoliniMan, comenzó a excretar sugerencias acerca del modo más adecuado de depilarse la zona inferior del vientre, léase bartola, y sobre los límites a establecer, sobre todo al llegar a la zona púbica. Rápidamente, Vallecatres saltó como un poseso a defender la técnica de la cera, que pretende imponer a la hora de eliminar pelos escrotales. Al oír semejante afrenta contra la delicadeza testicular, mi mente vagó por crueles universos paralelos en los que continuamente había depilaciones forzosas, donde los pelos se arrancaban en potros de tortura mediante bocados de cabra, y donde las calvas se pulían con piedra pómez de manera inmisericorde a los alaridos de los sufrientes. Semejante panorama me dejó en un shock del que salí a tiempo de escuchar cómo cierta persona se depiló el perineo con crema depilatoria, originando un dolor y un escozor solamente comparable al producido por un lavatorio con ácido sulfúrico. De nuevo, me sentí fuera de lugar, y con mis ojos en blanco, prometí que siempre usaría cuchilla, que como máximo, sólo deja cortes....

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No lo puedo soportar mas. Cuando volveran las aventuras de Centolloman a este inmejorable blog!!

Mr. Crápula dijo...

Estimado compañero de fatigas anónimo:

Debo decir que el inefable CentolloMan pretende huir de este bendito blog para caer en el anonimato. Me siento ofuscado por semejante actitud, y es por ello que debo esperar a que haya alguna aventura digna de ser plasmada, pues hasta la fecha, el susodicho individuo se niega a volver a ser aquella locuela persona que fue una vez. Permaneced atentos, compañeros crápulas, en cualquier momento puede saltar la liebre.