Hoy, tomando un cafelito con brandy en un lugar aledaño a mi trabajo, hube de posar mi esplendoroso culo en una mesa con restos de lo que parecía, una orgía romana alimenticia, no tanto por la comida como por los vómitos y putrefacción que rodeaba el sitio. Subclases humanas que parecen alimentarse cual moscas estercoleras, dispersando, por medio de sus apéndices bucales nutrientes, y mierda a partes iguales para gozo de los de su calaña y pena de los que no lo somos. Cierto es que me vi forzado a sentarme allí por culpa de viciosos fumadores compulsivos de tabaco a los que la legislación vetó su disfrute sarnoso en recintos cerrados; debería pues maldecirlos por liarme para acabar en tamaña pocilga. No obstante, no son ellos los responsables de la ruindad y decrepitud de aquel rescoldo del fin del mundo; hay que culpar a los putos marranos que parece que comieran con el ano para después, excretarlo por la boca junto con colillas de cigarros como las que había presentes. Putos cerdos...Después de ver lo que he visto hoy, creo que el jamón estará más barato.
25.9.06
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