Hoy he sentido un terrible vacío en mi interior. He oído la llamada quejumbrosa de cientos de personas cual lamentos que caen en el barro. Sus ánimas me visitaban para pedir una explicación acerca del porqué de la inutilidad de sus esfuerzos. Ilusiones rotas, felicidades violadas y esperanzas doblegadas bajo el peso de una absurda caída al vacío del olvido. Mi mente es hoy un erial aún mayor del que normalmente es, porque cualquier explicación que trato de hallar resulta estéril y sembrada de sal. Agonía intelectual que sufro por un acto cruel e innoble acontecido en otro sitio, en otra época, en unas formas inconcebibles e innombrables. Ni la ginebra ni la colonia barata me alivian al pensar que el Dr. Ruina borró de su disco duro 100 películas porno sin siquiera titubear. Mi pútrida alma aún conserva una resquicio de humanidad, puesto que una lágrima cae por mi calavérico rostro en homenaje a tantas penetraciones y felaciones perdidas en el tifón del abandono.
22.9.06
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario