No puede ser. Mis enseñanzas han caído en saco roto. Está visto que el hombre sólo aprende tras sufrir. Constato con asombro que es una costumbre arraigada entre los guiris puercos el hecho de poner sus pestilentes pies en zonas donde la gente más decente que ellos los puedan ver. Tal vez me encuentre ante un problema cultural, pero me da que no. Es un problema de que éste es un turismo de mierda, que pretende colonizarnos entre el tufo a pinreles y la peste a vómito en las esquinas para luego protestar de que España es un país atrasado. Me cago en su puta cara. Al turismo éste lo entendía yo por medio de la sodomización. A la cerda de la foto le dejaba el ano pulido a espejo de los pollazos pedagógicos que le daría con saña para que aprendiera que no deben poner los pies donde se posa el culo. No obstante, he de reconocer que apareció de nuevo el húmedo y vil fetiche de hacerle un traje de saliva desde los pies hasta la frente, motivo por el cual, decidí olvidar mi disquisición previa para castigar mi estómago con un copazo más y revisar mi bibliografía pornográfica en busca de documentación sobre pieses. Estas guiris locuelas me han vuelto a llevar al huerto, je, je, je.19.9.06
La Historia es Pendular
No puede ser. Mis enseñanzas han caído en saco roto. Está visto que el hombre sólo aprende tras sufrir. Constato con asombro que es una costumbre arraigada entre los guiris puercos el hecho de poner sus pestilentes pies en zonas donde la gente más decente que ellos los puedan ver. Tal vez me encuentre ante un problema cultural, pero me da que no. Es un problema de que éste es un turismo de mierda, que pretende colonizarnos entre el tufo a pinreles y la peste a vómito en las esquinas para luego protestar de que España es un país atrasado. Me cago en su puta cara. Al turismo éste lo entendía yo por medio de la sodomización. A la cerda de la foto le dejaba el ano pulido a espejo de los pollazos pedagógicos que le daría con saña para que aprendiera que no deben poner los pies donde se posa el culo. No obstante, he de reconocer que apareció de nuevo el húmedo y vil fetiche de hacerle un traje de saliva desde los pies hasta la frente, motivo por el cual, decidí olvidar mi disquisición previa para castigar mi estómago con un copazo más y revisar mi bibliografía pornográfica en busca de documentación sobre pieses. Estas guiris locuelas me han vuelto a llevar al huerto, je, je, je.
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