Acabo de alcanzar la serenidad tras beberme 10 vasos de güiski, y ello me posibilita el reflexionar un poco sobre una faceta de mi vida que, si bien estaba latente desde hacía años, de un tiempo a esta parte se ha visto fanáticamente propulsada por internet. Cuando paseo por la calle, ya no veo mujeres bellas; veo molletes susceptibles de ser penetrados vilmente por descomunales formas fálicas que los dejarán con un diámetro diez veces mayor del que tenían inicialmente. No veo animales: Veo perversiones zoofílicas en las que mujeres y hombres se entregan a desviaciones naturales en las que fornican desaforadamente con una cabra o un dogo alemán en celo. Si veo a algún hombre negro, lo primero que hago es intentar no espantarme por el tamaño de su pene, descomunal columna de ébano que es conocida por destruir agujeros de todo tipo. Dos piernas femeninas son sinónimo de calentón si están bien torneadas, pero si no, también. Dos pechos rebosantes de carne me llevan al séptimo cielo de la masturbación. Cuando veo a una limpiadora, imagino que va a meterse conmigo en un cuarto oscuro para que sucumbamos a las más ígneas pasiones sexuales. Una conductora de autobús supone una fornicación en los asientos traseros de mi pensamiento, y unas gafitas con montura de pasta se equiparan a una eyaculación en los cristales para desahogar mi fetichismo barato. No puedo más. Mi pene se cae a pedazos de tanta paja mental y física. Estoy en bancarrota espermática y económica. He probado cientos de formas de masturbación, incluyendo la árabe y la mozambiqueña, y he llegado a un punto sin retorno. Creo que tengo que ampliar mi videoteca de porno. No puedo seguir viendo sólo Heidi. Ya no me pone como antes. Me parece que compraré la serie de David el Gnomo para probar nuevas filias.
18.9.06
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

1 comentario:
Heidi? David el Gnomo??... menudas filias más ñoñas, me decepciona señor crápula. Mil filias empiezan sin embargo, en cada uno de sus comentarios más tórridos y en cada una de sus fantasias más perversas.
Fdo: Sade
Publicar un comentario