Hoy la he vuelto a ver. Entre el polvoriento caos de mi mesa he encontrado una foto suya. La chica en cuestión sale esbozando una tímida sonrisa, casi recatada y decente. Si no fuera porque la conozco, diría que es el prototipo de fémina eclesiástica ñoña. Menos mal que pude apreciar en persona sus rasgos afilados, ocultos bajo una capa de excrementos made in chanel. Su cara, convertida en un vertedero químico, sigue siendo bella, al igual que su culo bien formado y sus pechos turgentes. No obstante, me surgen reservas acerca de fornicármela; antes tendría que sumergirla en un baño de acetona para descubrir su verdadera esencia. Esencia deformada por la acetona, con una mirada plena de conjuntivitis y córneas desgarradas. Esencia con pechos hinchados por la absorción del disolvente en la silicona. Esencia en la que una vulva inflamada y un ano laxo, incapaces de ser barreras, me conminan a limpiar de fluidos supurantes el suelo de la estancia. Tras pensar en ello, creo que me da más asco lamer una cara asfaltada de cosméticos que penetrar una vagina químicamente asolada. Lo siento en el aire: Hoy mi mejor amiga en la diversión será una bañera con acetona.
20.9.06
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

2 comentarios:
No puedo por menos que soltar un exabrupto por el cúmulo de despropósitos que acabo de leer. Una apología en contra de la mejora sustancial que ha conseguido la química en la belleza de la mujer que, realza, corrige y enaltece las virtudes y defectos que una cara, ya de por sí excepcionalmente bella, merece. De aquí cabe sacar un comportamiento ruín y despreciable producto, qué duda cabe, de la imposibilidad de alcanzar la meta que se propone Mr. Crápula: calzarse a la susodicha. Y es que ya lo dijo Javi Cantero: "y contri más acelero, más calentito me pongo" y Mr. Crápula para acelerar no necesita más que una humilde caricatura de mujer para ponerse a tono.
El maquillaje, la quintaesencia del enaltecimiento de virtudes femeninas, cuando viene acompañado de un físico supremo, no hace más que mejorar y posibilitar un disfrute incluso mayor de la hembra en cuestión, que admiraremos en fechas cercanas.
Toma nota.
Efectivamento, sr. Afotoquímico. Tengo las inquietudes de una larva y soy un gran aficionado al porno. Es por ello que necesito algo más de lo que me ofrece la industria actual, burdas penetraciones simples dobles y triples anales y vaginales, con típicas eyaculaciones faciales y/o bucales. Cuando veo una mujer como la que le comento en el post, necesito verla en su esencia, y el problema es que la acetona me la rebaja hasta unos niveles casi humillantes para ella. No obstante, al ser algo distinto, he de reconocer que me ha excitado y, de hecho, me he masturbado pensando en tamaña aberración. Será que soy un idealista en busca de la auténtica mujer, no de la oculta bajo una careta de porquerías químicas, aunque me ponga también cachondo.
Publicar un comentario