21.9.06

Sórdida Agonía

Agonizo. Mi cuerpo no es más que una pústula sangrante. Mi mente yace ahogada en un mar de humores corporales, y flotando en ellos, cual detritus en la cloaca, evoca paisajes remotos de humildad y mierda. Paisajes caracterizados por un lago de alcohol y un monte; éste podía ser de culos, mierda ó pitraco, según fuera mi humor en ese momento. Nada de eso importa ahora. Me encuentro al borde de la no existencia, aunque nunca he llegado a existir socialmente. He sido, soy y seré un mierda, pero aún así, los zurullos tenemos sentimientos. Mis miedos no se disipan con el pasar de las horas, y en la lobreguez de mi mente, oigo el doblar de campanas marcando la conclusión de mi deambular por esta letrina de mundo. En un intento de apartar su sonido, me revuelvo en mi camastro húmedo de sudor y vómitos que huelen a güisky, tratando de alcanzar la botella de ginebra de la mesita. Mierda, está vacía. No sé si pasaré de esta noche, pero sí que haré el que será mi último acto como persona: Me tomaré una tacita de leche caliente con miel, a ver si me quita el puñetero dolor de garganta. Llevo en esta cruel agonía desde esta mañana, y si no cambia, mañana pediré que me declaren incapacitado para el trabajo. Así aprenderán a cuidarme.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nada hombre, te pasas por casa y no tomamos algo. Joder como te quejas.

Bertoliniman